Antonio Pérez Henares.- Rubalcabismo Terminal

Publicado 13/05/2014 12:00:20CET

MADRID, 13 May. (OTR/PRESS) -

La encuestas, como buenas cotillas, no han dado jamás un escaño. Quizás, más posiblemente, lo hayan hecho perder. Ellas se limitan a traer y llevar y a echar forraje en el pesebre informativo hasta que llegue el grano. Son unas alcahuetas, sí, pero eso no significa que sus chismes no puedan ser certeros. Unas veces más que otras, claro está. Unas veces hacen concebir esperanzas de que la Melibea electoral va a ir al huerto y otras que al pretendiente le van a echar los perros más feroces.

Por la casa del PSOE cunde la desolación. Puede comenzar ya a decirse que la sensación es de situación terminal y que quienes más comienzan a arrimarse son los que el día 25 esperan certificar el óbito de Rubalcaba y apresurarse a convocar a la familia para disputarse la primogenitura. La campaña de las europeas está siendo peor que un fiasco. Empecinados en negar ya no solo la más mínima recuperación sino hasta la esperanza, enredados en bucles melancólicos pasados y sin una sola palabra nueva que ofrecer ni tan siquiera a sus más fieles, tropiezan en todas las piedras, hasta en la que son su mejor suelo y terminan por confrontarse con uno de los pocos referentes de respeto que les quedan. El encontronazo con Felipe González a costa de un posible y futuro gobierno de concentración es para hacérselo mirar.

La candidata, Elena Valenciano, a expensas de un milagro, bastante impensable, en el debate televisado, y por eso se califica de milagro, está descubriendo todas sus carencias que no son precisamente escasas y el PSOE destapando todo su arrastrado deterioro. Quizás mayor aún que un Gobierno que a enfrentarse a la pavorosa crisis ha tenido que unir la tremolina de todos sus demonios interiores y asomarse al más pútrido infierno de la mano de su Satán mayor el muy azufrado Luis Bárcenas. Pues ni con esas alcanzan los socialistas a que se les vuelva a ver como un asidero razonable ni que se les perdone por sus pecados pasados. Entre otras cosas porque jamás los han reconocido ni pedido perdón por ellos sino que hasta se ponen estupendos y sobrados si se les mienta la bicha que ahora ya vuelven a sacar en andas.

Para las gentes del común las cosas nacionales son las que decidirán el voto de los que vayan, pero es que al PSOE también le crecen los enanos entre un personal más informado en asuntos europeos.

Si se ponen en ese plan y utilizan esos referentes como movilizadores se encuentran con dos jarrazos considerables. El primero, el de los vecinos Hollande-Valls que se les han pasado con frenesí a lo que en España ellos suponen crimen mayor de Rajoy, los recortes y la austeridad. Pero es que si del líder europeo se trata, el alemán Sultz, resulta que el señor pertenece a un partido en coalición con quienes ellos no solo abjuran sino que tiene como cabeza a la diablesa que sacan a colación para asustar a los votantes, como el gran coco de la derecha, Angela Merkel. ¿Cómo salvar tan evidente contradicción? Ni callándose.

La campaña socialista, arrancada antes de tiempo y desinflada sin haber llegado siquiera a la recta no está teniendo ni pies ni cabeza. Como el charco que ellos mismos se han puesto de por medio, la moción de censura en Extremadura, un tercer gatillazo en estas lides que añadir a aquella con la que amenazaban a diario en las Cortes Rubalcaba y su Soraya y a la de Navarra que hubieron de abortar por que el hijo era de Bildu. Lo de Vara alcanza ahora rango de mayor calamidad.

Porque les supone una derrota antes de acudir a las urnas y porque el objetivo pretendido, colocar en un brete a Izquierda Unida y hacerlos pasar como traidores a la sacrosanta causa de la izquierda se les ha desmoronando y el agraviado no solo ha salido respondón sino cacareando. Ha sido tan burda y oportunista la maniobra, tan chapucera en fondo y forma, que la contestación ha sido fácil y feroz. No es para hacer un gobierno ni desarrollar una política ni para nada que se le parezca. Ni se plantea así ni queda ya tiempo. Pura jugarreta. Tanto que en ello hasta estaban de acuerdo Cayo Lara y Pedro Escobar, el rebelde extremeño de IU.

Y el fiasco de los teloneros extremeños suena cada vez más a que tras ellos el conjunto músico-vocal del rubalcabismo eche definitivamente, y esta vez si, el telón.

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