Carlos Carnicero.- Una izquierda acomplejada.

Actualizado 29/07/2009 14:00:33 CET

MADRID, 29 Jul. (OTR/PRESS) -

El reto de la CEOE, que coincide con las posiciones no explicitas del PP sobre la reforma laboral, no deja de ser un acto de soberbia apoyado en una ecuación falsa: si los empresarios no crean empleo, la situación será insostenible. Sólo es cierto en parte. Si los empresarios le declaran la guerra al Gobierno y éste levanta todas las medidas de apoyo a la banca y a las empresas, la situación será insostenible para los empresarios también. Es un órdago jugando sucio porque los empresarios suponen que el Gobierno de España se plegará al chantaje de Díaz Ferrán por sentido de la responsabilidad institucional.

Hay algo que es difícil de calibrar: la indignación acumulada. Y en eso los representantes de la patronal no están hilando fino. Es cierto que el Gobierno paga el desgaste promovido por la situación económica en las encuestas, pero es un hecho reversible si cuaja en la opinión pública que lo que se está produciendo (o reproduciendo) es una operación de acoso y derribo al Gobierno para llegar al poder de una forma cruel, jugando con la situación de los desempleados, y haciendo chantaje con la capacidad de los empresarios de jugar a la contra. Si en la opinión pública se anida esta convicción, la reversión de las encuestas puede venir acompañada por una época de dureza sindical y de reclamaciones históricas que estaban aplazadas. Quizá a la izquierda le falta audacia para pasar a la ofensiva ideológica acorde con la decepción de la época neocon y la aparición de Obama en el horizonte.

Tal vez la patronal tendría que pensar en clave de sano patriotismo constitucional. Si han tenido quince años de beneficios expansivos, es hora que demuestren solidaridad con los mas desfavorecidos. Y además, no son convergentes los intereses de todos los empresarios: no es lo miso la gran empresa que la pequeña empresa familiar, y la vorágine de la CEOE promete arrastrarlas a todas. La soberbia de Díaz Ferrán ("espero que se le pase pronto el berrinche al presidente") forma parte de la idiosincrasia de una parte de la clase empresarial que no ha percibido que el mundo está cambiando y que la indignación acumulada en un sector grande de la población contra los causantes genéricos de esta crisis todavía no ha hecho eclosión. El verano es una buena época para mirar al cielo, incluso desde la cubierta de un yate de los que suelen tener los empresarios que quieren abaratar el despido. Hasta el Titanic era susceptible de hundirse. Aquí, nadie está a salvo.

 

Lo más leído

  1. 1

    El Tribunal Supremo confirma la denegación del indulto a un guardia civil condenado por homicidio en legítima defensa

  2. 2

    Malú reaparece para publicar su foto más tierna

  3. 3

    La brillante estrella Betelgeuse sigue oscureciéndose sin explicación

  4. 4

    Adara Molinero aterriza en Barcelona sin querer hablar de Hugo ni de Gianmarco

  5. 5

    La nueva Ley de Memoria del PSOE suprime títulos y medallas franquistas e impulsa la exhumación de fosas

La actualidad más visitada en EuropaPress logo: La actualidad más vista