Actualizado 25/05/2011 14:00

Carlos Carnicero.- Cómo sobrevivirá el 15-M

MADRID 25 May. (OTR/PRESS) -

La asamblea permanente es el certificado de defunción de los movimientos populares: sólo pueden estar de guardia quienes pueden eludir otras obligaciones. Si cunde el desánimo y se producen abandonos, el movimiento se radicalizará y perderá adhesiones.

A la larga, el riesgo es que un movimiento transversal, democrático, abierto y pluralista pudiera caer en el control de quienes tienen toda su vida resumida en la acampada. Es necesario, a mi juicio, una reflexión posibilista que solucione el bloqueo de la indignación para trasladarlo a la proposición. La revuelta sin contenidos es como lago seco; termina por convertirse en un territorio inhóspito e inhabitable.

Poner a alguien en contra es fácil, movilizarlo a favor, un reto de la inteligencia. La mayor parte de los ciudadanos están insatisfechos, porque la felicidad -considerada como un equilibrio entre las metas propuestas y alcanzadas y la sana ambición por otras nuevas, en un movimiento continuo que sin embargo proporciona estabilidad- es difícil de identificar y alcanzar.

A mi juicio sería fundamental que los participantes en las revueltas populares legítimas, formaran grupos por afinidades de objetivos. Establecidos, la decisión está en constituir partidos o agrupaciones o asaltar democráticamente los ya existentes.

El PSOE es una opción para su transformación: su número de militantes es extraordinariamente bajo. Sus actuales dirigentes van a defender sus posiciones porque muchos de ellos han hecho de la política su profesión. Pero entrar en los partidos y transformarlos, es un reto posible.

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