2 de junio de 2020
 
Publicado 18/03/2014 12:00:19 +01:00CET

Cayetano González.- Las amenazas de Mas

MADRID, 18 Mar. (OTR/PRESS) -

La pesada y aburrida historia de "pasión de catalanes", término acuñado de forma brillante por Carlos Herrera, ha tenido en los últimos días tres capítulos protagonizados por el actor principal de la serie, Artur Mas, en forma de amenazas claras y explícitas a la legalidad.

El Presidente de la Generalitat dijo en el Parlamento de Cataluña que, por supuesto, el próximo 9 de noviembre sacará las urnas a la calle para que los ciudadanos que lo deseen puedan votar si quieren o no seguir en España. Para garantizar el "orden" en ese acto ilegal, la Generalitat ya ha cursado una instrucción a los Mossos d'Esquadra, para que ese día nadie, salvo causa muy justificada, esté de baja laboral. Por último, Mas no ha descartado llevar a cabo una declaración unilateral de independencia.

A pesar de todas estas amenazas explícitas, todavía hay algún "tonto útil" en ese mundillo endogámico del Madrid político y mediático que piensa que todo esto es una puesta en escena del Presidente de la Generalitat y de sus socio de ERC para conseguir arrancar al Gobierno una mejor financiación para Cataluña; es decir, que esto se arreglaría con mas dinero. No sé que tiene que pasar para que algunos vean la realidad de lo que tienen delante y que no es otra cosa que un desafío secesionista en toda regla planteado por quien según la ley es el máximo representante del Estado en Cataluña.

Y ante este desafío, el Gobierno de la Nación se limita a decir que el referéndum es ilegal y que no se llevará a cabo. ¿Es este discurso suficiente? A la vista de los resultados obtenidos, parece evidente que no. Mas y ERC ya cuentan desde hace tiempo con que el ejecutivo de Rajoy no puede dar luz verde a algo que sería incumplir de forma flagrante la Constitución, donde aparte de hablar de la indisoluble unidad de la Nación española (artículo 2) se señala que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado (artículo 1).

Ante la elevación del listón de las amenazas por parte de Mas, quizás ha llegado la hora de que el Gobierno de la Nación pase de las palabras a los hechos, recuperando por ejemplo, la reforma que hizo Aznar en el Código Penal con motivo del Plan Ibarretxe y que luego eliminó Zapatero, para establecer la pena de cárcel para todo aquel Presidente de Comunidad Autónoma que incumpla abiertamente la ilegalidad. O recordándole a Mas que el artículo 155 de la Constitución permite al Gobierno de la Nación, previa aprobación por mayoría absoluta en el Senado, intervenir una Comunidad Autónoma "que incumpla las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan o actuare de forma que atente gravemente contra los intereses generales de España". Es decir, que el señor Mas al menos vea las orejas al lobo.