Actualizado 19/04/2013 12:00:09 +00:00 CET

Cayetano González.- Todo por el país.

MADRID, 19 Abr. (OTR/PRESS) -

Los nacionalistas no tienen remedio. Lo llevan en la sangre y les sale a la primera de turno. Ahora resulta que Oriol Pujol -uno de los miembros de la larga saga de los Pujol Ferrusola- imputado en el conocido como caso de las ITV, ha argumentado ante el juez que sus labores de intermediación las hizo no para enriquecerse personalmente o a sus amigos de las empresas del sector, sino "por interés de país". Y seguramente pretenderá que los ciudadanos nos lo creamos. Es decir, un político mas que nos toma por tontos.

El victimismo y el amor a la Patria mal entendido es un binomio con el que los nacionalistas se mueven como pez en el agua. Cuando están en el poder y su gestión deja mucho que desear, siempre tienen el recurso de justificar ese mal hacer en un enemigo exterior, que normalmente es "Madrid", el Gobierno del Estado, para desviar la atención. No digamos nada si en lugar de estar en el poder, las urnas les han mandado a la oposición. Esto ha sido así desde el comienzo de la transición política y, reitero, los nacionalistas lo han cultivado con notable éxito.

En los últimos tiempos han sido los nacionalistas catalanes los que están llevando ese victimismo hasta extremos grotescos. Embarcados por el actual Presidente de la Generalitat, Artur Más, en un desafío soberanista con referéndum para la secesión incluido, si el Gobierno de España manifiesta, como no podría ser de otra forma, que cualquier tipo de consulta o referéndum convocado por la Generalitat sería ilegal y que su obligación sería impedirlo, entonces hacen sonar todas las trompetas acusadoras hacia un Gobierno y unos poderes públicos que no permiten al pueblo de Cataluña decidir su futuro. Si un Tribunal sentencia que los padres que lo deseen tienen derecho a que sus hijos se les enseñe el castellano en las aulas de los colegios catalanes, estamos ante un ataque a uno de los símbolos sagrados de Cataluña: su lengua. Si se descubre que los Pujol de toda la vida han podido incurrir en conductas delictivas para el enriquecimiento personal, de nuevo se está atacando a otro símbolo de la tierra, en este caso, un clan familiar. Y así hasta el infinito.

Lo de "todo por la Patria" -noble lema que figura en el frontispicio de todas las Casas Cuartel del benemérito Cuerpo de la Guardia Civil- en versión nacionalista resulta irrisorio, si no fuera porque so capa de ello históricamente se han cometido o justificado todo tipo de fechorías. Ese sentido patrimonialista que tienen los nacionalistas de lo que ellos llaman su país tiene un tufillo racista y totalitario que echa para atrás. Si encima se utiliza, como ha sido el caso de Oriol Pujol, para intentar justificar ante el juez sus amaños e intermediaciones, entonces lisa y llanamente se está mercadeando con esa patria, con ese país al que se dice amar y servir.