Charo Zarzalejos.- Adiós a Rubalcaba

Actualizado 27/06/2014 12:00:34 CET

MADRID, 27 Jun. (OTR/PRESS) -

Muchos de dentro y fuera del PSOE pensaron que nunca se iría. Que era tal su afán de poder, tal el gusto por mandar que aunque le cayera un rayo, no se iba a ir. Sin embargo Rubalcaba abdicó con el Rey y el mismo día que anunció que no se presentaría como candidato a la secretaría general del PSOE, en ese mismo instante dejó de ser secretario general. Su última decisión política no ha sido otra que facilitar y coadyuvar a que el proceso de sucesión haya salido como ha salido. Conseguido esto, Rubalcaba estaba fuera y en su agenda anotada la decisión de abandonar el Congreso el próximo mes de septiembre.

Para los que llevamos ejerciendo el periodismo desde hace muchos años hemos visto en vivo y en directo como nosotros y algunos políticos nos íbamos haciendo mayores al mismo tiempo, cuando uno se va, como es el caso de Rubalcaba, resulta muy difícil no sentir que algo tuyo también se va. A Alfredo Pérez Rubalcaba sólo le ha faltado ser Presidente del Gobierno. De ahí para abajo lo ha sido todo, incluso secretario general del PSOE cuando a él, esto de gestionar el partido, nunca ha sido el sueño de su vida.

Se va haciendo obvio, día a día, que estamos ante un nuevo tiempo que tiene que ir acompañado de nuevas caras. En el PSOE esto es evidente pero será en el PSOE más que en ningún otro lugar de la política española en donde, a no tardar, muchos, muchísimos echarán de menos a Rubalcaba que desde el Congreso de Sevilla no ha tenido un día tranquilo. Tratar, como ha tratado, de hilvanar costuras internas ha sido un trabajo laborioso pero no inútil. Gracias a estos hilvanes el PSOE, pese a sus derrotas electorales, no es más jaula de grillos de lo que ya es.

Rubalcaba se va. Se fue el mismo día que el Rey como lo demuestra la absurda y asombrosa abstención del PSOE en el aforamiento del que fuera Jefe del Estado durante cuarenta años. El argumento del procedimiento seguido por el Gobierno para justificar la abstención es demasiado patético para un partido de Gobierno que aspira a reconquistar el poder. ¡Qué absurdo y que pobre argumento para demostrar que están como pollo sin cabeza! Si Rubalcaba no se hubiera ido con el Rey y hubiera pretendido la abstención nunca la habría justificado con semejante argumento. Si estos son los nuevos tiempos, Rubalcaba no pintaba nada en ese grupo parlamentario. Se va un gran político y de larga trayectoria. Tan larga que le ha dado tiempo a cometer errores y tener muchos aciertos. No es exageración, pero ayer en el Congreso se produjo una cierta conmoción porque a muchos les cuesta imaginar una Cámara Baja sin Rubalcaba y a muchos más, entre los que me encuentro, un PSOE sin él. Pedro Sánchez tuvo palabras elegantes para Rubalcaba. Madina escueto, demasiado escueto.

Con la abdicación del Rey, la marcha de Rubalcaba, la dimisión de Willy Meyer, sólo falta que se vayan Cayo Lara, Llamazares, que ya tienen quienes les empujen, y tantos otros que como ya rozan o superan por poco los cincuenta pertenecen al pasado. Insisto, nunca unas elecciones europeas tuvieron tantos efectos secundarios.