Charo Zarzalejos.- Juanma y Susana

Publicado 12/01/2019 8:00:58CET

MADRID, 12 Ene. (OTR/PRESS) -

Hace apenas dos semanas nadie hubiera apostado por lo que hemos visto en Andalucía. Una vez más, la política española nos demuestra que lo imprevisto se convierte en realidad y que si ser a primera fuerza en unas elecciones es algo importante, mucho más lo es poder sumar y, desde luego, ser árbitro a la hora de conformar mayorías.

Juanma Moreno, cabeza de lista por el PP, será en unos días Presidente de la Junta de Andalucía contra todo pronóstico. ¡Quien iba a imaginar que el partido de Abascal iba a tener en sus manos la capacidad de inclinar la balanza!. Pues ha ocurrido y esto debe servir para tener suma prudencia a la hora de realizar pronósticos. En España puede pasar cualquier cosa.

Llegar hasta aquí no ha resultado fácil. Fácil fue que Ciudadanos y PP se pusieran de acuerdo. Lo de Vox era otro cantar y ahí el PP se la jugado. En cierto modo ha hecho el "trabajo sucio", el que no ha querido hacer Ciudadanos pese a que sin Vox hoy no ocuparía la presidencia del Parlamento andaluz. En politica no hay nada que no tenga consecuencias y serán las urnas las que, nuevamente y en cuestión de meses, dictarán un nuevo veredicto. El acuerdo PP-Vox queda lejos, muy lejos de las absurdas pretensiones de Vox plasmadas en ese documento de 19 puntos. Lo pueden vender como quieran pero objetivamente visto el transcurso de acontecimientos, no se puede decir que al PP le haya salido mal la jugada. Y a Ciudadanos, tampoco. PP y Vox han acordado unas medidas pero en ninguna parte del documento final consta que los populares asuman el compromiso de llevarlas a la práctica. Esa obligación, ese compromiso sí existe en el acuerdo de Gobierno.

Una vez que se apaguen los fuegos artificiales que están suponiendo las interpretaciones que desde el partido de Abascal se lanzan sobre el acuerdo con el PP, la percepción será que quien más ha perdido ha sido precisamente Vox. Podrán insistir en sus medidas, pero la vida parlamentaria es más compleja que un mitin y veremos que queda de lo que proponen. Intuyo que en muy poco por no decir en nada.

A Moreno Bonilla le espera una legislatura no más fácil que la que tiene Pedro Sánchez. Los pactos son obligados y las cesiones imprescindibles. Tanto PP como Ciudadanos -alérgico hasta ahora a comprometerse con la gestión- tienen la oportunidad, la ocasión de demostrar que saben gestionar con eficacia, con prudencia y para todos. Si los ciudadanos no perciben que esto es así, es posible que no tengan una segunda oportunidad.

Tras unas elecciones es muy importante saber quien va a gobernar, pero no lo es menos saber que va a ejercer la Oposición. En este caso, a la cabeza de la misma estará, en principio, Susana Díaz que, sin duda, debe estar viviendo horas amargas. Amargas porque ya no va a gobernar y amargas porque sabe que el denominado "sanchismo" le ha enseñado el camino de salida. Se sabe no querida por una buena parte de su propio partido y pienso que esto, para una persona que ha vivido por y para el PSOE, debe ser especialmente duro. Se queda Susana Díaz para liderar la Oposición y para plantar cara a quienes quieren verla fuera. Para que esto ocurriera, la mitad mas uno de la ejecutiva andaluza debería proponer un Congreso extraordinario y, aunque hoy haya silencio, todo puede ocurrir. Me parece injusto que desde Ferraz se culpe en exclusiva a Díaz de sus resultados. En una sociedad como la actual en la que no hay compartimentos estancos para la información, es imposible pensar que los andaluces no se enteran de la acción del Gobierno, de las estrategias de Sánchez, que viven en una burbuja en la que todo acaba y empieza en un candidato concreto. Vox hizo campaña en clave nacional y quizás ahí radica parte de su éxito electoral. Nada hay que darlo por descartado.

A partir de la semana que viene Juanma Moreno y Susana Díaz comenzarán a verse las caras en el Parlamento y a partir de ese momento comienza, de manera oficial, una nueva etapa en Andalucía que parecía no iba a llegar nunca. Ya ha llegado y el PP debe administrar su poder con inteligencia y moderación y la Oposición calibrar bien las ruedas que vaya a poner en el camino del nuevo Gobierno. Si su estrategia es continuar hablando de "las derechas", de la vuelta a la España en blanco y negro, Vox sacará más votos. Por si acaso, casi mejor que no hagan la prueba.

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