Actualizado 14/10/2010 14:01

Consuelo Sánchez-Vicente.- El respeto se gana

MADRID 14 Oct. (OTR/PRESS) -

Yo soy de la opinión de que ni en el Homenaje a los Caídos ni durante la interpretación del Himno Nacional se debe oír más que el respetuoso silencio de las grandes solemnidades y las de las grandes emociones. No me ha gustado nada la 'banda sonora' de los actos del domingo, un observador extranjero podría concluir que hubo falta de respeto a los militares muertos este año por España y al sentimiento de unidad nacional e iberoamericana que se pretendía exaltar; en esto me parece que coincido con la inmensa mayoría de simples ciudadanos que saludamos estos eventos de buena fe.

Creo que hay mucho más días y otros momentos de la misma Fiesta Nacional más apropiados creo yo para expresar el descontento hacia el Gobierno y su presidente. Ahora, en cuanto a lo del 'protocolo' que se sacó de la manga al día siguiente la ministra de Defensa, Carme Chacón, causa-efecto y visiblemente irritada con el mal rato que parte del público hizo pasar a su líder, hombre, pues mire usted, yo pienso que es del todo inadecuado y, como algunos remedios, podría ser aun peor que la propia enfermedad. La consagración de otro de esos esperpentos a los que tan aficionados vienen demostrando ser con prodigalidad infinita varios miembros y 'miembras' de este Gobierno. Más 'miembras' que miembros para ser justa, lo siento

El respeto se gana. Y lo que en mi opinión debería estarse preguntando ahora mismo no solo la ministra sino sobre todo el presidente es el por qué de tan hondo y creciente malestar como despierta últimamente Zapatero: que en su primera legislatura ha sido un presidente muy querido por sus votantes y respetado por los contrarios, no solo en las encuestas sino hasta el punto de que a muchos ciudadanos les resulte imposible aguantarse las ganas de silbarle hasta en los momentos más sagrados y respetados en todos los países del Día de la Fiesta Nacional. Averiguar el por qué* y buscarle la solución adecuada, sea la que sea, incluso si tiene que adelantar la elecciones, es lo que yo creo que debería hacer el presidente. Que deje de esconderse y de quejarse, y que dejen de protegerle sus ministros como a un bebe, por Dios. Que de la cara. Porque los abucheos que llueven sobre Zapatero en estos desfiles llevan camino de convertirse en una triste costumbre, explicable y compresible desde el punto de vista de quienes los producen, ciudadanos crecientemente cabreados - y en muchos casos además asustados - con la gestión y la actitud de este presidente del Gobierno ante una crisis que - este es el problema - a luces vista, le viene grande y se le está escapando de las manos

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