Consuelo Sánchez-Vicente.- Tener -y perder- la razón

Actualizado 14/01/2009 1:00:31 CET
Actualizado 14/01/2009 1:00:31 CET

Consuelo Sánchez-Vicente.- Tener -y perder- la razón

MADRID, 14 Ene. (OTR/PRESS) -

Décadas de desidia de gobiernos sucesivos y de todo color político mantienen a la administración de Justicia española en cotas decimonónicas y al borde del colapso. El cúmulo de circunstancias que se aliaron para que la tragedia del conocido 'caso Mari Luz' fuera posible es la cara más triste y dramática de una situación que cualquier ciudadano que se ve inmerso en un pleito en España, conoce bien. Si no es rápida la justicia no es justa, se dice, pero en nuestro país lo habitual son los retrasos, tanto por lo civil como por lo penal, para regocijo de no pocos delincuentes, algunos peligrosos, que pasan de la cárcel a la libertad a la espera de juicio, porque agotado el plazo de la prisión provisional hay que dejarlos libres, sean quienes sean, incluidos, como informa de vez en cuando en la prensa, conocidos pederastas, relevantes etarras y algún 'narco volador'

Entre otras cosas por esta falta de recursos que arrastran, humanos y materiales, que se te haga justicia en nuestro país depende a menudo más de la buena voluntad y la entrega personal al trabajo del juez que te toque que de los medios profesionales a su disposición. La explicación que me parece más plausible sobre las razones por las que un gobierno tras otro parecen preferir mantener a la administración de Justicia 'canina' - al menos, la razón por la que gobierno tras gobierno no se remedia este déficit - se la he oído a un veterano político: al gobierno no le interesa una administración de Justicia fuerte, la prefiere débil porque son dos poderes del Estado 'en competencia', pero esto no es que ocurra solo en España, es así en todo el mundo. A mí me parece una explicación cínica pero, podría ser, el afán de poder es verdad que no parece conocer límite cuando se consigue, y los gobiernos siempre se han creído de 'mejor condición democrática' que los jueces por el hecho de ser elegidos en la urnas y los jueces no. Pero, aunque se hacer raro pensar en todo un Poder del Estado en huelga contra otro, yo creo que es difícil quitarle a las asociaciones de jueces la razón cuando esgrimen la falta de recursos como motivo para amenazar al gobierno con una huelga

La amenaza, en mi opinión, es lo que sobra. Lanzarle al gobierno un ultimátum y convocar un acto para anunciar una posible huelga, como han hecho, es un chantaje - o me das tal y cual o te paro los juzgados - y eso es intolerable venga de donde venga, de los controladores, de los pilotos, de los transportistas... y si viene de los jueces, desde mi punto de vista, muchísimo más.

Consuelo Sánchez-Vicente.

OTR Press

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