Publicado 25/03/2021 08:00CET

Fermín Bocos.- ¿Qué fue de las primarias?

MADRID, 25 Mar. (OTR/PRESS) -

Antes de llegar al poder, tanto a Pedro Sánchez como a Pablo Iglesias se les llenaba la boca con el encomio de las elecciones primarias porque, según decían, era el procedimiento democrático más elevado para elegir candidatos. "Un militante, un voto" fue el lema de Pedro Sánchez en la campaña que le aupó a la secretaria general del PSOE. Y, según proclaman los estatutos federales del partido: "La participación de los afiliados es un pilar básico de la organización del partido".

¿En qué han quedado tan marmóreas palabras así que se ha presentado la primera cita electoral -en este caso las autonómicas de Madrid?. Para decirlo en dos palabras: en nada. Los militantes de la Federación Madrileña del PSOE antaño tan combativa -ocasión hubo en la que ningunearon a Felipe González como cabeza de cartel en la capital- hogaño se ha comportado con una docilidad lanar. Les han impuesto la lista desde La Moncloa. La encabeza Ángel Gabilondo seguido de Hana Jalloul (secretaria de Estado Emigración), designados ambos sin consulta interna ni primarias.

Por no hablar de la regeneración a la que tanto verbo dedicaron tanto Sánchez como Iglesias quien, por cierto, también sin consulta alguna a "las inscritas y los inscritos" -por seguir con la jerga de Podemos- se auto designó candidato de su partido para presidir la Asamblea Madrileña pretendiendo, de paso, que Más Madrid, el partido de Errejón, le cediera sus votos obligando a su candidata a hacerse a un lado.

Así las cosas, cabe preguntarse cuándo dedicara la sociedad española un minuto para pensar y desenmascarar a quienes con tanta soltura se manejan en las artes de la impostura. Incluyendo a los afiliados de estos partidos a quienes por compromiso estatutario les ofrecían -cita textual en el caso del PSOE-: "que la participación de la militancia se configura como un elemento fundamental y pilar básico para lograr los más altos niveles de democracia interna". A la luz de los hechos suena a chiste doblado de sarcasmo. El partido concebido como una empresa regida por criterios de márquetin. Y encima pretenden que nos creamos que en esto consiste la modernidad.

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