Fermín Bocos.- Ocultar la historia

Actualizado 07/05/2014 12:00:23 CET
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Fermín Bocos.- Ocultar la historia

MADRID, 7 May. (OTR/PRESS) -

En los Estados Unidos -según dice el sociólogo Norman Birnbaum-, la Historia solo la conocen los historiadores. Su conclusión es que el público ignorante es más fácil de manejar y manipular. Algunos parece que han importado la idea. Escribo esto a cuenta de una noticia que mueve a la perplejidad. Cuando no a la indignación. Resulta que una editorial especializada en textos didácticos (Editorial Anaya) ha tomado la decisión (tardía, pero acertada) de retirar todos los ejemplares de un libro (Lengua de Primero de Primaria) en el que al relatar la biografía de Federico García Lorca se dice que el poeta: "murió cerca de su pueblo, durante la guerra en España". Un laconismo de este jaez a la hora de narrar el final de Lorca no puede ser fruto de un lapsus. Omitir el "pequeño detalle" de que murió fusilado y que por lo tanto fue un asesinato, sin duda, obedece al mismo impulso que lleva a las autoras del texto a escribir que otro poeta, Antonio Machado -víctima, también, del sectarismo de la guerra civil-: "pasados unos años se fue a vivir a Francia con su familia. Allí vivió hasta su muerte". En este caso, lo omitido son las circunstancias que le forzaron a exiliarse en el país vecino para acabar muriendo poco después en el pueblecito de Colliure. Morir de pena.

De pena murió Machado y pena dan las autoras del mencionado libro cuya retirada se debe a una denuncia comunicada y ampliada por las redes sociales. Digo que dan pena porque somos lo que sabemos, lo que nos han enseñado y, en definitiva, lo que recordamos. Por eso me parece que cualquier manipulación u omisión de la Historia atenta contra los derechos fundamentales de las personas.

A la hora de justificar semejante falsificación de un episodio capital en la vida de nuestros dos grandes poetas se ha dicho que el texto iba destinado a niños de siete u ocho años. Peor nos lo ponen. Porque como explicación es pobre; como excusa, mala y como justificación, inaceptable. Llegados a este punto cabe preguntar si no debería el Ministerio de Educación abrir una investigación. Averiguar si hay más textos; otros libros destinados también a los primeros tramos de la enseñanza en los que por acción u omisión determinados "expertos" (frívolos o sectarios) puedan estar tergiversando episodios importantes de la Historia de España. Hablamos de textos dirigidos a niños; alumnos indefensos frente a posibles manipulaciones del relato histórico. No me parece un asunto que deba despacharse con una simple nota de disculpa. Cuando algo anómico se repite (ocurrió en otro contexto con algunas entradas de un polémico diccionario de personajes históricos), deja de ser un error para convertirse en tendencia. Esperemos que no intenten pasar página endosando la responsabilidad del caso a alguna comunidad autónoma. No sería la primera vez.

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