Fermín Bocos.- Rajoy sigue

Publicado 26/12/2017 8:00:20CET

MADRID, (OTR/PRESS)

Al hilo de la victoria de Ciudadanos en las elecciones catalanas, algunas de las declaraciones que escuchamos en boca de dirigentes del PP parecen dictadas por el pánico. Miedo a que la irrelevancia parlamentaria que les aguarda en aquella comunidad pueda ser a un anticipo de lo que podría acontecer en el resto de España en una próxima cita electoral.

Cuando alguien aduce que un mal resultado en unos comicios no es "extrapolable" a otros, por lo general, está pensado lo contrario. Se lo hemos oído decir a Mariano Rajoy y de él hacia abajo a otros dirigentes de rango inferior en el escalafón. Llámese preocupación o miedo, la inquietud que recorre las filas populares tiene una base real. Es el partido que gobierna en España y han conseguido en dos ocasiones mayoría absoluta, pero lleva muchos años sin una renovación real en los cargos ejecutivos. Los Maroto, Martínez Maíllo, Casado o Levi parecen más un casting de buenos actores secundarios que la promoción destinada a relevar a los dirigentes que controlan el partido y están en el Gobierno.

Es opinión muy extendida que Mariano Rajoy no ha dejado crecer a nadie a su alrededor. A nadie capaz de hacerle sombra. No han sido muchas las conspiraciones palaciegas encaminadas a moverle la silla. Pero cuando alguien lo ha intentado -caso de Esperanza Aguirre en las vísperas del congreso de Valencia-, no prosperó. Aguirre ya es historia y Rajoy sigue. Con ése estilo cachazudo que desorienta a propios y extraños. Con él al frente, el PP ha pasado de la mayoría parlamentaria a la precariedad actual necesitada de acuerdos para sacar adelante los Presupuestos. Pero sigue. Tras el descalabro de Cataluña es un convaleciente resiliente. Pero sería un error sacar conclusiones drásticas al respecto. El Diccionario de la RAE en una de sus dos acepciones define la palabra "resiliencia" como la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. Pues eso. Que Albert Rivera sea prudente y no preste oídos a los cantos de sirena que se escuchan estos días porque la parroquia del PP se mueve a piñón fijo. Y,al frente del pelotón, hay Rajoy para rato.

OTR Press

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