MADRID 24 Mar. (OTR/PRESS) -
Cuesta tomarse en serio lo que pasa en España con el Gobierno cuando una parte del mundo está en llamas y aquí estamos abocados a preguntarnos por la insólita demora en la reunión de un Consejo de Ministros convocado con carácter extraordinario. Una dilación provocada por el plante de los cinco ministros de Sumar, de la que por toda explicación el presidente del Gobierno adujo que no veía dónde estaba la noticia porque era un "ejemplo de "salseo" y que en eso -según él- consistía la "política del siglo XXI".
Más desahogo, en la vida. Pedro Sánchez es un superviviente. Un día puede mofarse de las medidas propuestas por el Partido Popular para afrontar las consecuencias de las restricciones y el incremento del precio de los carburantes como consecuencia de la guerra en Irán y al día siguiente -como ocurrió el pasado viernes- copiar algunas de esas medidas y enviar el decreto al BOE. Preside un Gobierno de coalición algunos de cuyos ministros filtraron que el plante a la entrada del Consejo se debió a que se habían enterado por la prensa de las medidas que Sánchez pretendía aprobar. El ninguneo a Sumar viene de atrás y se ha ido acentuando a medida que esta formación -que a su vez es una coalición de partidos- haya salido trasquilada en las tres últimas elecciones autonómicas: Extremadura. Aragón y por último Castilla y León. En las dos últimas no consiguieron ni un solo diputado en los respectivos parlamentos regionales.
La derrota es huérfana y Sánchez, cuya trayectoria política describe de manera diáfana su concepción fríamente utilitaria del poder, actúa como si ya hubiera descontado a la vicepresidenta Yolanda Díaz y sus menguadas huestes. De ahí viene lo de llamar "salseo" al plante que desde Sumar han intentado presentar ante la opinión pública con un órdago fruto de un arranque de dignidad. ¿Qué consiguieron? Pues que en lugar de un decreto -con medidas para paliar los efectos de la guerra con las que no estaban de acuerdo por considerarlas insuficientes- se aprobaran dos. El segundo con la intención de topar alquileres y proteger a okupas que está llamado a ser rechazado en el Congreso por concitar la oposición de otros grupos de la Cámara. ¿Cómo queda la cosa? En sainete. En la prueba de que Sumar amaga con plantes que nadie se toma en serio. Así les va.