Publicado 16/11/2025 08:00

Fernando Jáuregui.- Nos llaman para 'programas especiales'

MADRID 16 Nov. (OTR/PRESS) -

Los periodistas estamos de moda. Un día, el testimonio de algunos compañeros se convierte en fundamental en el 'juicio del lustro' contra el fiscal general y otro nos andan llamando para que testifiquemos, de manera distinta, claro, como partes de la Historia. "Vamos a hacer un programa especial sobre estos últimos cincuenta años", te llaman de algunas radios y televisiones (y periódicos) para que aportes tus vivencias de aquellos días, en los que Franco se nos moría y todos miraban hacia la figura de Juan Carlos de Borbón con una mezcla de inquietud y esperanza: ¿será como el dictador?¿traerá las libertades? Luego, ya vimos el resultado agridulce hasta llegar ahora a la figura del Rey-editor de sí mismo.

Es el caso que, impulsada por el propio Gobierno y sus 'cincuenta años de España en libertad', la marea se ha extendido: a mí mismo me han grabado en un par de sitios sobre cómo vivía aquellos años un periodista muy joven, situado en una oposición clandestina, para, de inmediato, pasar a preguntarme sobre la comparación de aquello con el presente, con esa Koldocracia chistorrera que padecemos en nuestros titulares, básicamente porque contamos una realidad lacerante. Que, por cierto, nada tiene que ver, faltaría más, con la de hace medio siglo. No se puede mezclar las churras con las merinas.

Creo, la verdad, que el Gobierno de Sánchez se ha pasado con estas conmemoraciones. Por lo costosas -qué bien habría estado emplear ese dinero en otras cosas de futuro-y segundo, por lo falsarias: cuando Franco murió, las libertades no se inauguraron, y yo mismo pasé, fugazmente eso sí, por una celda, por estar en una manifestación a favor de la liberación de los presos políticos, en la proclamación del Rey, dos días después de la muerte de quien fuera llamado 'caudillo por la gracia de Dios'.

Los presos no fueron liberados (mis compañeros y yo, sí, al cabo de unas horas), la amnistía no llegaría sino tiempo después y, la verdad, aquel primer discurso de Juan Carlos de Borbón, el hombre a quien Franco había designado como su sucesor, a mí me pareció decepcionante. Era, entonces, "Juan Carlos el Breve", como lo denominó, erróneamente, Santiago Carrillo antes de convertirse en el primer 'fan', puedo garantizarlo, 'del Borbón'.

Escribo todo esto sacudido por una doble conmoción: la nostalgia relativa por aquel pasado, que desde luego no fue mejor, y la irritación por un presente que se aleja bastante de los parámetros que a mí me parecerían ideales para sostener una democracia avanzada, igualitaria. De las muchas cosas que se podrían decir sobre la nuestra actual es que es, al menos, demasiado silenciosa -opaca-- y demasiado poco igualitaria: nunca, desde que yo recuerdo, ha habido más desigualdades en un país que va bien en lo macroeconómico pero en el que existen demasiados casos lacerantes de situaciones al borde de la miseria.

Jamás, en todos estos años, la Constitución fue tan citada y tan incumplida, hasta el punto de que sospecho que todos esos fastos celebrando la muerte de Franco buscan ocultar una conmemoración como correspondería de la entrada en vigor de nuestra ley fundamental. Al Gobierno ya no le gusta esta Constitución, y se aleja de los fastos conmemorativos de la misma. Pregunté un día a uno de sus 'padres' por qué redactaron aquel texto sin pensar en que podrían ocurrir muchas de las cosas que hoy ocurren y me dijo: "porque era imposible entonces suponer que se diesen cosas tan surrealistas como estas que ahora estamos viendo". Y me citó las mentiras, trampas y corruptelas que caracterizan una parte de la política española actual.

Nada que ver todo esto con los afanes de reconstrucción de 'aquella' democracia, a partir, por cierto, de 1977 (no de 1975), este 'revival' extraño y tan caro y folclórico en el que nos han metido. Y lo malo es que ahí estamos todos, con los 'programas especiales' y los libros más o menos oportunistas, haciendo, sin quererlo, el juego de taponar el futuro de nuestros 'zetas', que me parece que no están entendiendo nada.

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