MADRID 12 Mar. (OTR/PRESS) -
La vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, tal vez la más técnica y la "menos polìtica" de las vicepresidentas, cumple con lo que le han pedido. En un desayuno de Europa Press empezó con el mensaje que transmite estos días Pedro Sánchez -hay dos formas de entender el mundo: la ley de la fuerza o la fuerza de la ley- y terminó con el leit motiv del Gobierno para estas semanas: "No a la guerra". Todo es bueno si ayuda a olvidar los escándalos.
Entre medias, Sara Aagesen quiso lanzar un mensaje de tranquilidad: somos un país fuerte, tenemos una cartera energética diversificada, no vamos a tener problemas de suministro de energía, Estados Unidos sigue cumpliendo sus envíos de gas (no sabemos hasta cuándo) y, sobre todo, tenemos la experiencia de otras crisis y estamos trabajando en un Plan de Respuesta Integral que se va a anunciar después de escuchar a todos los grupos parlamentarios -esto es una novedad, "todos", incluidos el PP y, sorpréndanse, Vox; -también Podemos- y a los agentes sociales, incluida la CEOE que no pinta nada cuando se trata de negociar cuestiones laborales y sociales.
Oigan, ¡qué bien! Hablar con todos, no sólo con sus socios, se supone que para aceptar sugerencias -algunos ya las han hecho- y lograr acuerdos y consensos porque lo que está en juego es muy grave y afecta a todos los sectores y a todos los ciudadanos. Aagesen dice que ella, en lo suyo, está por el consenso y los acuerdos pero que, incluso los suyos, "me dicen que eso no vende". Y ella asegura que no se rinde.
Que el Gobierno, "este" Gobierno, apueste por el diálogo es fantástico, sorprendente, estratosférico. Es novedoso, atractivo y hasta políticamente incorrecto. Los antecedentes no ayudan a creer en lo que no se ha visto en años, pero bienvenido sea, al fin, si se llega a algo. La vicepresidenta no detalló nada, seguramente porque no sabe y no puede. Quien tiene la palabra, la primera y la última, es Sánchez. Y quienes pueden apretar al presidente no son el PP y Vox sino los socios que lo tienen cogido por esas partes.
Pero aunque las medidas lleguen tarde (en otros países ya han tomado unas cuantas) y los precios de todo, especialmente de los combustibles, ya se hayan disparado, aunque lo que están vendiendo ya estaba en los depósitos de las gasolineras y en los distribuidores a precio antiguo y no al nuevo, si fuéramos capaces de alcanzar algún consenso, este no sería el país que conocemos sino otro mucho mejor.
Claro, que si empiezan por reunir y escuchar a todos, el Gobierno podría explicar qué acuerdos ha buscado tras el COVID, tras la guerra de Ucrania, cuatro años ya, o tras el apagón, un año casi ya. Y, si nos vamos a lo más cercano, por qué y para qué ha mandado 1,3 millones a Defensa y de qué partida presupuestaria han salido o por qué -el para qué lo intuimos- quiere poner al frente de la AIREF, la autoridad fiscal "Independiente", a un alto cargo de Hacienda y completar así el control de todas las instituciones que deberían ser "independientes", pero que controla el Gobierno con mano férrea y sin consenso alguno. Entre otras muchas cosas. Así que vamos a poner entre interrogaciones ese consenso para un "Plan de Respuesta Integral" y la tranquilidad de momento sigue siendo intranquilidad.
La gente lo que quiere son soluciones, que no se arrojen las culpas unos a otros porque eso siempre lo pagan los ciudadanos y que se aplacen o se eviten las batallas innecesarias, especialmente en momentos de crisis. Cuando el poder carece de autoridad y solo es imposición, obligatoriedad, excesos, intereses particulares y trágala, es imposible construir un país entre todos y para todos. Aun así, Trump mediante, la esperanza es lo último que se pierde. Lo mismo les ha dado "un aire" y han cambiado.