Publicado 22/10/2025 08:01

Fernando Jáuregui.- Preguntar, en España, es llorar (hubiese dicho Larra)

MADRID 22 Oct. (OTR/PRESS) -

Y usted, si tuviese la oportunidad, siendo periodista, de preguntarle algo a Trump ¿qué le preguntaría como informador español? Yo, si se me permite personalizar, le preguntaría sobre el contencioso que mantiene con España a cuenta de la participación en los gastos militares de la OTAN. O sea, lo que hizo un periodista, David Alandete, corresponsal en Washington de medios que quizá sean poco afectos al Gobierno, pero ¿y qué?. Dos ministros, y lamentablemente algún colega, se han lanzado contra Alandete por atreverse a inquirir al hombre más poderoso del mundo acerca de un tema tan espinoso para el Ejecutivo como las relaciones de Pedro Sánchez con Trump.

"Es que Alandete siempre pregunta por lo mismo", te dicen medios gubernamentales. No me extraña: yo también le preguntaría cada día por una cuestión en la que, aparentemente, el inquilino de la Casa Blanca mantiene importantes variaciones: de felicitar al Gobierno español a prometer sanciones por su 'mala práctica' en la contribución a la OTAN. Una contribución, el cinco por ciento del PIB, que, por cierto, ha sido impuesta por el propio Trump, sin la menor negociación con los otros socios de la Alianza Atlántica.

Tengo a Alandete por un buen corresponsal, que se beneficia de un privilegiado acceso a la Casa Blanca. En alguna ocasión le critiqué en redes por haber atacado a otro compañero, Fortes, por haber publicado este una columna elogiosa a TVE, donde trabaja, en un periódico. Defendí, y defiendo, el derecho de Fortes a publicar lo que le dé la gana. Y defendí, defiendo y defenderé, el derecho de Alandete a preguntar lo que le parezca conveniente, máxime cuando lo conveniente, a mi juicio, es en este caso lo interesante y lo importante. Nunca debemos olvidar que 'noticia es todo aquello que alguien no quiere que se publique', como decía George Orwell; "lo demás es publicidad".

Me pregunto si lo que el Gobierno de Pedro Sánchez quiere es simplemente ver publicidad -ya hace bastante, por cierto- en los periódicos. Olvidando que obligación del periodista es preguntar -y hasta repreguntar, si le dejan, que en España no nos dejan casi nunca- por aquellos temas candentes, molestos, que alguien quiere ocultar, y hacerlo sin atender a consideraciones como la conveniencia del Estado: hay que ser, entiendo, irreverentes pero irreprochables, como me enseñó un viejo maestro en Canadá.

Retomo hoy este tema, ocurrido hace algunos días, porque esperaba una rectificación por parte del Gobierno. Al fin y al cabo, han rectificado en cosas de mayor enjundia, como la elevación de las cuotas de los autónomos. Pero aquí, las autoridades se aferran al 'sostenella y no enmendalla', a menos que el clamor social les aturda. Y, lamentablemente, en el 'caso Alandete' no hemos sido capaces de provocar, en nuestro sector, tan sensible ante la libertad de expresión, el clamor suficiente. Me extraña, en fin, la reacción de la ministra Robles, por muy titular de Defensa que sea; no tanto me extrañan los improperios del ministro Óscar Puente, cuya misión en el Ejecutivo parece ser la de agente provocador de la sociedad en general y de los periodistas en particular.

Pero atención, porque algo muy importante se juega cuando se juega con estas cosas: el Gobierno, por boca de dos ministros, ha mostrado su talante iliberal. Como los peores perseguidores, no solo 'trumpistas', de Julian Assange. O como en los tiempos de Mariano José de Larra, aquel que decía que 'escribir, en España, es llorar', Ahora se llora también preguntando, además, claro, de escribiendo. No hemos progresado gran cosa, no.

Contenido patrocinado

Foto del autor

Luis Del Val

Venganza sobre los muertos

Foto del autor

Charo Zarzalejos

Luto y duelo

Foto del autor

Julia Navarro

Respuestas

Foto del autor

Fernando Jáuregui

El frenazo