Publicado 06/04/2021 08:02CET

Fernando Jáuregui.- Tiempo de elecciones (y de encuestas, claro)

MADRID, 6 Abr. (OTR/PRESS) -

Faltaba la emoción de las encuestas, al menos para quienes aún se emocionan con estas cosas. Así, llega el CIS de Tezanos (yo, conste, creo algo más en sus predicciones que la mayoría de sus críticos) y dice que en la Comunidad de Madrid los posibles bloques de izquierda y derecha estarían empatados. Ambos a falta de un escaño para formar coalición de izquierda (PSOE, Más Madrid y Podemos) o de derecha (PP y Vox, dado que Ciudadanos no llegaría, dice el CIS, a alcanzar el porcentaje mínimo de representación). Hay quien habla ya, como ocurre en Cataluña desde los poco definitivos comicios del 14 de febrero, de la posibilidad de nuevas elecciones también en Madrid, si se cumpliesen las predicciones del CIS. Y, para que nada falte...

... para que nada falte, en los siempre inquietos cenáculos y mentideros políticos de la capital ya ha empezado a especularse con unas posibles, que no aún probables, elecciones generales para el otoño o para la próxima primavera, dada la recomposición general de la coalición gobernante tras la salida de Pablo Iglesias de la vicepresidencia. Si la vacunación se completase a comienzos del otoño, al tiempo que la situación económica empieza a mostrar su peor cara, pero aún no en toda la ferocidad previsible, Pedro Sánchez vería una buena ocasión de lanzarse a las urnas antes de que sea demasiado tarde, comiéndole todo el terreno posible a los 'morados', que están sin liderazgo claro tras la marcha de Iglesias y su previsible batacazo electoral en Madrid.

Porque las sacrosantas encuestas siguen sonriendo, aunque sea con una sonrisa lánguida, a las posibilidades de Sánchez de volver a ganar en unos comicios, al menos antes de que los parados lleguen a sumar siete millones este invierno y los datos macroeconómicos fuercen a que todos nos ajustemos, más, el cinturón. Y, ante esas hipótesis, las promesas o propósitos de agotar la Legislatura, llegando hasta 2023, pueden quedar en casi nada. Es más, yo me atrevería a decir que van a quedar en nada, porque así no aguantamos dos años y medio más ni locos.

Así que vuelve a hablarse de elecciones por doquier, mientras en autonomías como Castilla y León o en la propia Andalucía, terreno para todos los tejemanejes partidarios imaginables, tanto por parte del PSOE como del PP, la debilidad de los respectivos gobiernos es cada vez más palpable.

Todo es política cortoplacista, intentos de ocupación de espacios de poder mientras el mapa partidario se recompone con la baja de Podemos y el descalabro cierto de Ciudadanos primero en Cataluña, luego en Murcia y posiblemente en Madrid, mientras que resultan inciertas las posibilidades de Vox, a la que los sondeos al menos en Madrid sitúan a la baja merced al tremendo empuje de la candidata 'popular' Isabel Díaz Ayuso.

Este es el panorama cuando el país entero se angustia por la lentitud de las vacunaciones: un proceso que se acelerará este mes, pero acaso no lo suficiente, y esos retrasos sobre lo previsto comprometerían una buena temporada turística y, por tanto económica, estival. Pero no importa que lo que menos convenga ahora sea una proliferación de comicios: comprobamos una vez más que pocas cosas gustan más a nuestros políticos que las batallas electorales, donde se gasta dinero, energías -lo importante, por lo visto, es el movimiento continuo, tener la agenda repleta-- y se tiene la posibilidad de recibir aplausos de los tuyos y atacar, hasta utilizando los muertos de la pandemia, a los adversarios, quizá enemigos. Que no aprendemos, vaya.

fjauregui@educa2020.es

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