José Cavero.- Madrid y Valencia, tras las advertencias de Rajoy.

Actualizado 07/11/2009 13:00:33 CET
Actualizado 07/11/2009 13:00:33 CET

José Cavero.- Madrid y Valencia, tras las advertencias de Rajoy.

MADRID, 7 Nov. (OTR/PRESS) -

Tras el mitin de Rajoy, con un llamamiento a todos sus "cuadros" para que dejen de dar espectáculo con sus rencillas y diferencias, pudiera parecer que estamos en un momento de "impasse" a la espera de comprobar la eficacia de las recomendaciones contundentes del presidente y de la secretaria general del PP. De momento, la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, parece haber comenzado una clarísima retirada la prudencia y el silencio, posiblemente hasta su próxima batalla con Mariano Rajoy, ya definitivamente enfrentado a ella. Todos los dirigentes asumen que, contra el anuncio de Rajoy de que "no habrá segunda oportunidad", habrá próxima vez, pero nadie sabe cuándo. Los aguirristas reconocen en privado que son conscientes del enorme enfado que tiene el líder con su principal rival interna, aunque no acaban de entender los motivos. En cualquier caso, están convencidos de que las aguas bravas de estos días se calmarán y Rajoy no llegará, en ningún momento, a tomar medidas drásticas.

Estas sólo pueden ser dos: la creación de una gestora, algo muy complicado, o la decisión de no incluirla en las listas para las elecciones autonómicas de 2011. Esta última es más sencilla, pero políticamente tendría un riesgo enorme, porque provocaría una revuelta de los aguirristas que podría acabar en una escisión. La mayoría de los leales a Aguirre están convencidos de que Rajoy acabará por darse cuenta de que tiene que pactar con ella. Muchos no entienden los motivos del enfado del líder. "Ella cedió con lo de Caja Madrid, y lo hizo sin saber si iban a sancionar a Manuel Cobo. Todavía no sabe de qué se le acusa. No creo que se atreva a sacarla de las listas, pero él sabrá. No tendría ningún sentido. Ella tiene tirón electoral, eso es evidente. Rajoy no puede descapitalizar el partido", declara uno de ellos al diario El País.

Y ante el silencio de Aguirre, apenas han intervenido algunos de sus "pretorianos". Ha dicho Ignacio González que "habría estado bien que Cobo se hubiera retractado o matizado alguna declaración". "Estoy totalmente de acuerdo con lo que diga la secretaria general [Dolores de Cospedal]", sentenció, a su vez, el consejero Francisco Granados. ¿Acepta que fue un grave error la ausencia de Aguirre en el Comité Ejecutivo del martes?, se le preguntó. "La presidenta ha explicado sus razones. Creo que no hay que darle mayor importancia a la ausencia. Otros presidentes han faltado muchas veces y nadie ha dicho nada", añadió Granados. A los aguirristas les ha sentado muy mal que se tome como un desplante la ausencia de Aguirre y nadie dijera nada cuando Camps ha faltado sistemáticamente a estas reuniones, de manera que nunca ha explicado a sus compañeros su posición sobre el caso Gürtel, que le afecta personalmente por su relación con Álvaro Pérez, El Bigotes. Lucía Figar, otra relevante colaboradoras de Aguirre, asegura que están con la presidenta por sus ideas y no porque de ella dependa su cargo. Y dicen respetar, pero no compartir, las críticas de Génova...

Por su parte, los marianistas consideran que Aguirre se ha colocado prácticamente fuera del partido, que no reconoce la autoridad de Rajoy y sólo así se explica su ausencia en el comité. Ella, por su parte, en el acto de ayer, rodeada de varios consejeros y militantes fieles, que la animaban como "la presidenta de España", y por tanto como verdadera líder del PP, no hizo mención al asunto y sólo dijo, para entendidos: "El muro de Berlín cayó de forma estrepitosa gracias a los que no confiaban en la fuerza de las ideas". Por su parte, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, señaló que Rajoy es "el único líder del PP de España", y el líder del PP andaluz, Javier Arenas, sentenció: "Líder hay, y el 95 por ciento del partido está con Rajoy".

En cuanto a Gallardón, otro eje de la polémica, preguntado acerca de cómo van sus relaciones con la presidenta regional, fue bastante elocuente. Puso cara de circunstancias, pensó dos segundos, torció el gesto mostrando cierta indiferencia y dijo: "Pues mire..., igual que hace un año". En todo caso, Gallardón mantiene en su cargo y funciones a Manuel Cobo, su mano derecha, aunque la dirección nacional decida expulsarlo definitivamente del partido, según fuentes del Ayuntamiento. Ha dicho que mantiene la confianza en el vicealcalde".

Por lo que se refiere al otro punto caliente de la crisis del PP, la filial valenciana, reaparece en escena Ricardo Costa, quien alega indefensión, ante el Comité de Garantías del PP. En carta remitida a la dirección nacional del partido, dice Costa que ha recibido "multitud de ataques, pero nadie me ha pedido ni dado ninguna explicación. La falta de defensa supone una condena tácita", agrega. Costa hizo llegar a la dirección del partido sus cuentas personales y las del partido, y ahora intenta que se revoque su suspensión de militancia "para seguir trabajando en beneficio del PP". Costa apela a sus veinte años de militancia en el partido para reivindicar su lealtad al partido, a Rajoy y a Camps. Y niega que pretendiera desafiar a la dirección nacional suplantando alguna función que no le correspondía. Y se queja: "Si reconocen mi honradez, ¿por qué estoy suspendido de militancia y despojado de mis responsabilidades?" Y en referencia al caso Manuel Cobo se queja de que el partido no tenga el mismo trato para todos sus militantes...

Se han rebajado las tensiones, pero no han desaparecido. Ni mucho menos.

OTR Press

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