José Cavero.- Prisa por demostrar eficacia.

Actualizado 10/04/2009 14:00:39 CET
Actualizado 10/04/2009 14:00:39 CET

José Cavero.- Prisa por demostrar eficacia.

MADRID, 10 Abr. (OTR/PRESS) -

No hay duda de que el Gobierno renovado este martes santo tiene prisa por demostrar que, con él, las cosas empiezan a cambiar. No quiere perder el tiempo, y pretende demostrar que no se puede perder un segundo en afrontar la crisis, del modo que sea, y que los ciudadanos advierten esas prisas y deseos de que las cosas cambien a mejor. Sin duda, muchas atenciones van a estar puesta en los días, semanas y meses siguientes en la gran novedad del reajuste, la vicepresidenta económica Elena Salgado.

La vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, fue ayer la primera de todos los nuevos miembros del Ejecutivo en tomar posesión de su cargo y esta mañana, también sin pérdida de tiempo, se reunió con el titular de Fomento, José Blanco, como manifestación de que su tarea es la más urgente del Gobierno. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero había explicado el lunes que el objetivo del nuevo gabinete es cambiar el ritmo para vencer la crisis y este mismo mensaje fue subrayado por la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, quien insistió en que se haría "especial hincapié" en luchar contra el desempleo.

Durante el traspaso de la cartera que recibió de manos de su antecesor, Pedro Solbes, Salgado ya lanzó las primeras señales de los planes que piensa desplegar para intentar sacar a España de la complicada situación económica y de hacerlo a la menor brevedad posible. "No esperaremos quietos a que la economía se recupere", afirmó. A continuación, su primer mensaje fue para la banca, a la que apremió para que concediera créditos a familias y empresas. Además se comprometió a convocar a los sindicatos y la patronal la semana próxima para impulsar el diálogo social.

En cuanto a la reunión de Salgado con Blanco permitía suponer que la coordinación entre ambos ministerios será clave en los próximos meses para poner en marcha planes contra la crisis. El vicesecretario general del PSOE ha sido otro de los nombramientos de más calado, junto con el de Manuel Chaves en la vicepresidencia territorial, para reforzar al Ejecutivo con pesos pesados del partido. Blanco se comprometió en el discurso de su toma de posesión a "estimular la actividad y la competitividad" de las empresas de infraestructuras y transportes. Como Salgado y Blanco, el resto de ministros y el propio presidente del Gobierno también se han quedado sin vacaciones de Semana Santa. De la Vega confirmó que aprovecharían este periodo de receso, sin la presión del día a día, para diseñar sus planes de actuación y recalcó que el nuevo Ejecutivo ya estaba trabajando a "pleno rendimiento".

En cuanto a la nueva titular de Economía, tiene previsto también reunirse en la tarde del sábado con el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, según ha informado su departamento. La reactivación del diálogo social será, con toda probabilidad, otro de los aspectos en los que se comprobará la prisa por cambiar el ritmo de las cosas. Sorprendió y molestó en círculos socialistas el discurso que, en la clausura del Congreso de UGT, pronunció el secretario general del sindicato, Cándido Méndez, en el que criticó la actuación insuficientemente activa, en su opinión, del Gobierno, y particularmente de Solbes, contra la crisis. Desde el partido socialista se ha replicado a Méndez: si alguna pieza no termina de funcionar en las que el Gobierno ha puesto en marcha contra la crisis, ésa es el diálogo social, y en buena medida, o por completo, a causa de las resistencias de los sindicatos a pactar con el Gobierno y la patronal para crear mejores condiciones para la creación de empleo. Si Cándido Méndez ni Fernández Toxo han alcanzado con Corbacho y la CEOE la menor aproximación, pese a las amplísimas facultades que Zapatero dio a esta mesa de diálogo social para pactar fórmulas de entendimiento y facilitar las condiciones para la creación de empleo...

Otro punto que veremos reanimarse, con bastante probabilidad, es la negociación para cerrar el acuerdo de financiación autonómica. Esta tarea le corresponderá al flamante vicepresidente tercero y ministro de Coordinación Territorial, Manuel Chaves. De entrada, Chaves ha sido recibido con muestras de desconfianza y hasta de hostilidad por parte de los catalanistas de CiU, que lo ven insuficientemente partidario de dar facilidades a las posiciones catalanas de reclamar una parte sustancial del Fondo de Financiación autonómico, muy por encima de cualquier otra comunidad. Chaves, precisamente porque ha presidido durante casi veinte años la Comunidad más amplia de España y por conocer "de primera mano" a su colega y correligionario José Montilla -andaluz de origen, como él mismo- parece "la cuña de la misma madera" que puede facilitar o reventar el acuerdo para la financiación de las Comunidades Autónomas, rechazando las voraces pretensiones de los catalanes. Chaves tiene otra tarea que resolver: los resultados de las elecciones de marzo en Galicia probablemente han complicado también esa negociación del reparto del Fondo de Financiación autonómico. Las posiciones de Núñez Feijoo no parecen las mismas de su antecesor socialista Pérez Touriño, y es seguro que volverán a plantearse y discutirse los principios generales por virtud de los cuales se proporcionarán esos fondos a los gobiernos autonómicos: El criterio de población, sí, pero también de envejecimiento de la población, el de superficie territorial de la región a atender, el de acogida de inmigrantes..., en todos los cuales espera obtener mayores ventajas Galicia. Chaves, en el momento de tomar posesión de su cargo, garantizó igualdad en el reparto de la financiación, atendiendo a las legítimas aspiraciones que algunas de ellas vienen expresando. ¿Es posible tal conciliación? Chaves también ha recibido el encargo de, una vez resuelto el problema de la financiación autonómica, terminar con la permanente reclamación y confrontación de algunas autonomías con el Gobierno central. Conforme explica hoy La Vanguardia, el Gobierno quiere reabrir el diálogo autonómico tras cerrar la financiación.

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