José Cavero.- Tratado de Lisboa: peor comienzo imposible

Actualizado 21/11/2009 13:00:40 CET

MADRID, 21 Nov. (OTR/PRESS) -

El comienzo de la vigencia del Tratado de Lisboa que determina el funcionamiento de los 27 países de la UE, difícilmente ha podido empezar peor, con la elección de sus dos nuevos y altísimos y trascendentes cargos, el de presidente de la Unión y el de "ministra de Exteriores", o alto representante para la política exterior. Los titulares de los diarios son suficientemente explícitos del grado de sorpresa y estupor que han proporcionado esas dos designaciones: Un belga sin carisma y una baronesa, como cuota femenina, dirigirán la UE, titula El Mundo, que afirma luego que "unos desconocidos liderarán la UE"... En El País: Un belga y una británica de bajo perfil dirigirán la nueva Europa. El Periódico de Cataluña coincide: Un belga de perfil bajo presidirá la nueva UE. Van Rompuy será el rostro de Europa en los próximos tres años. En Público: Nueva cúpula de la UE: La gran Europa elige minilíderes. Dos políticos semidesconocidos, sin apenas experiencia internacional, ostentarán los más altos cargos de la UE tras una larga y opaca negociación de los jefes de Gobierno. El máximo dirigente de consenso se opone, por sus convicciones cristianas, a la incorporación d e Turquía... Dice ABC que la UE salva la crisis con dos políticos de perfil bajo para los nuevos puestos clave. Y describe a Rompuy como discreto, hábil negociador y experto en lograr consensos..Indica La Vanguardia que Van Rompuy y Ashton son dos desconocidos, pero de trayectoria intachable, y se refiere al nuevo presidente como "el flamenco que escribía haikus", breves poesía "a la japonesa". De la nueva ministra de Exteriores de la Unión, la llama "la baronesa todoterreno", y destaca que le falta experiencia internacional. Y luego, la larga serie de correspondientes consideraciones: Nombres débiles para grandes retos, señala un diario, que celebra que se haya desbloqueado la crisis institucional. Dice otro observador que la UE "ya tenía presidenta". Y se refiere a la canciller alemana, que ejerce de líder fuerte y sin competencia.

Otra cuestión que se plantea de inmediato: Una vez que la UE ya tiene un presidente permanente, desaparecen las presidencias semestrales que se venían sucediendo con carácter rotatorio. ¿Qué sucede con la presidencia española, que en principio dará comienzo el primero de enero próximo? De momento, se sabe que la presidencia española se resentirá del retraso producido en los nombramientos efectuados ahora. Es bastante evidente que el atasco institucional que ha vivido la UE en las últimos meses tiene en España a una víctima colateral. La institución con la que se encontrará y en la que confía como aliado clave para impulsar sus iniciativas estará funcionando todavía a medio gas, con apenas dos meses de experiencia, y sin renovar a sus integrantes hasta el primero de febrero. El presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso debe empezar a repartir ahora las 26 carteras de su nuevo ejecutivo, contando con la que le han decidido los jefes de Gobierno, la señora Ashton, y con la continuidad de algunos otros comisarios, como el español Joaquín Almunia en la cartera de economía. Se sabe que una vez elegidos los comisarios, deberán superar la aprobación del parlamento Europeo, de modo que es improbable que terminen de ponerse en funcionamiento hasta febrero... Con este calendario probable, el Consejo Europeo de primavera tendrá poco tiempo para prepararse, y en esa cumbre la Unión deberá renovar la llamada estrategia de Lisboa, una agenda de reformas económicas pactada en el año 2000 y que aspiraba a convertir a Europa, en el plazo de diez años, en la economía más competitiva del mundo, con pleno empleo... Claro que hace nueve años no se contaba con la crisis económica internacional y sus efectos. Pero no hay duda de que aquella estrategia tiene una necesidad apremiante de cumplirse. Y a la "presidencia española" le corresponderá actualizarla y promoverla.

JOSE CAVERO

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