24 de febrero de 2020
 

José Cavero.- Tres batallas autonómicas y otras muchas más

Actualizado 31/05/2007 2:00:28 CET

MADRID, 31 May. (OTR/PRESS) -

La pérdida de la mayoría absoluta por el PP en Navarra, Baleares y Canarias ha abierto ya el melón de las correspondientes negociaciones para construir los futuros gobiernos de las tres Comunidades Autónomas. Siempre el que ha estado en el poder se resiste a dejarlo y los que se ven fortalecidos aspiran a sucederle, naturalmente.

Miguel Sanz se ve en la coyuntura de ver a Uxúe Barcos o a Fernando Puras en su lugar. Jaume Matas quisiera verse revalidado, aunque para ello esté rogando el apoyo imprescindible de la mallorquina Munar, su más seria enemiga. Munar decidirá si gobierna ella misma. Si lo hace Antich, o si se queda Matas. Y en Canarias, López Aguilar se declara con dicciones de legalidad y legitimidad para ser el presidente, pero tendrá que pasar por encima de algunos cadáveres nacionalistas de Coalición Canaria, que no le facilitan el paso, precisamente. ¿Son las únicas batallas después de la consulta electoral del domingo? Ni mucho menos. Hay otra serie larga de ciudades en las que el PP también perdió mayoría y donde, por tanto, ha quedado abierto el debate y la negociación. En Cataluña, por ejemplo, los convergentes están viéndose asediados por el entendimiento -La Entesa- de los componentes del tripartito, que le arrebatan casi todas las alcaldías en juego. Otro tanto sucede en Galicia, fruto de la colaboración de socialistas y Bloque, donde ya se anuncia que los populares pueden perder 16 alcaldías, los socialistas sumar diez y el Bloque añadir cinco a los que ya tenía. Los partidos tienen hasta el 16 de junio para cerrar acuerdos de gobierno en otras varias ciudades disputadas por socialistas y populares, como Pamplona, Palma, Santa Cruz, Cáceres, Zamora y Soria...

Se están haciendo muchos otros recuentos, pero en uno han coincidido muchos analistas: las urnas han penalizado, no todos, pero sí muchos de los desmanes urbanísticos frente al control legal. Y luego, la batalla de los vencedores, que también se empieza a producir entre la presidenta de Madrid y el alcalde de la Ciudad. De momento, Gallardón ha tomado la iniciativa, que se sepa, -no habría que descartar que Esperanza Aguirre se le haya anticipado reclamando el mismo honor de ir "en segundo lugar" en la lista de Rajoy a las elecciones generales del año que viene...-, al ofrecerse a Rajoy como "nuevo ariete del PP para derrotar a Zapatero". El alcalde, en una exposición eufórica, emocionada, expresó sin rodeos ante la cúpula popular su deseo de ir a las elecciones generales, reclamando un puesto en el Congreso tras su éxito. Observen la descripción entusiasta de un cronista: Ungido por el sufragio universal, Gallardón se mostró seductor, carismático, visionario y magnético. Pedirle que fuese además humilde hubiera sido considerarlo demasiado perfecto"...

Casi a la misma hora, en el PSOE madrileños se anunciaba ya una renovación del partido tras el desastre electoral. La "venganza sobre Sebastián", convertido en el "chivo expiatorio", alcanza ya ribetes tragicómicos: Tres concejales del PSOE piden que Sebastián ni siquiera tome posesión en el ayuntamiento. Argumentan que "que quien lo puso, asuma su responsabilidad". O sea, Zapatero es culpable...

José Cavero.