MADRID 21 Nov. (OTR/PRESS) -
No me canso de repetir que es necesario conocer el pasado para comprender el presente e intentar pergeñar el futuro.
Los aniversarios suelen ser la ocasión escogida para las miradas retrospectivas y, en esta ocasión, hay varios "aniversarios" llamando a nuestro presente: hace cincuenta años murió Francisco Franco. Hace cincuenta años Juan Carlos de Borbón se convirtió en Rey asumiendo la Jefatura del Estado. Hace cincuenta años la ciudadanía española inició el camino hacia la democracia. Sí, todo esto sucedió hace cincuenta años.
De manera que el aniversario se presta a rebuscar en el baúl de los recuerdos. Todos los que tenemos cierta edad tenemos recuerdos vividos de lo sucedido hace cincuenta años y posteriormente. Cada uno tenemos nuestra propia historia, historia individual e historia compartida y estos días la estamos recordando y contando. Pero si de verdad queremos analizar qué pasó hace cincuenta años, en mi opinión deberíamos dejar que la Historia con letras mayúsculas la escriban los historiadores y no los políticos. La razón es simple: los políticos siempre nos contarán una historia de parte.
Yo resumiría este pasado en que la muerte de Franco supuso un punto y aparte dando paso a la esperanza para la instauración de la democracia. Su muerte abrió esa puerta cerrada a cal y canto puesto que el dictador murió como empezó: matando.
Pero a partir de su muerte el cambio se hizo evidente. Seguramente los que éramos jóvenes nos sentíamos impacientes porque nos parecía que no se avanzaba suficientemente deprisa y, sin embargo, visto con perspectiva se avanzó a zancadas.
Fue así, en primer lugar, porque la mayoría de la sociedad empujó para que España fuera un país "normal", como lo eran el resto de los países europeos, es decir, una democracia. Fue el impulso de la ciudadanía, junto a la decisión del entonces rey Juan Carlos de Borbón, además de la actuación y estrategia inteligente de los partidos de izquierda, especialmente del PCE. No me cansaré de repetir que la transición no habría sido posible sin la visión e inteligencia de los dirigentes del PCE con Santiago Carrillo en primer lugar (sin olvidar Dolores Ibarruri), flanqueado por otros dirigentes como Simón Sánchez Montero, Marcelino Camacho, Cristina ALmeida, Ramón Tamames , Manuel Azcarate, Juana Doña, Manuela Carmena, Jaime Ballesteros, Pilar Brabo, Marcos Ana, Antoni Gutierrez, Gregorio López Raimundo, Dorlor Calvet, Jordi Solé Tura, Jordi Solé Barbera... Son los nombres que a "voz de pronto" me vienen a la cabeza.
Y debemos congratularnos que fueran ellos los que estuvieron allí porque si llegan a estar los dirigentes de ahora o los de los partidos emanados de la doctrina del PCE, la Transición habría sido imposible.
Como fue una suerte que al frente del PSOE hubiera una nueva generación de socialistas con Felipe González y Alfonso Guerra en cabeza, junto a Carmen García Bloise, Carlota Bustelo, María Izquierdo, Manuel Chaves, Ana María Ruíz Tagle, Marta Mata, Rafael Escudero, y tantos otros. Y no me quiero olvidar de mujeres que fueron fundamentales en el impulso hacia la democracia como Gloria Begue, Belén Landaburu, Amalia Miranzo .....
También fue una suerte la valentía, intuición e inteligencia de Adolfo Suárez rodeandose de personalidades demócratas que no dudaron en organizarse para poner en marcha lo que fue la UCD. Un partido donde estuvieron las "cabezas" más brillantes de democristianos y liberales: Francisco Fernández Ordoñez, José Pedro Pérez Llorca,. Landelino Lavilla, Álvarez Miranda, Oscar Alzaga, Mercedes Moll, Joaquín Garrigues, Iñigo Cavero Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona, María Teresa Revilla, Ignacio Camuñas, Jaime García Añoveros, Luis del Val, Jose María Sanjuán, Soledad Becerrill, Maria Dolores Pelayo. .. Es una pena que quienes hicieron lo más difícil, confluir en UCD,terminaran dinamitando aquel proyecto.
También hubo personajes que venían de filas franquistas pero que apostaron por la democracia, no solo el propio Suárez, pasando por Gabriel Cisneros, Alfonso Osorio, Martín Villa... Y si, también Manuel Fraga, José María de Areilza, María Victoria Fernández España.
Sí, fue un momento germinal de la Historia de España.
De manera que estoy entre quienes reivindican la Transición y el papel que tantas mujeres y hombres desempeñaron para poner un punto y aparte al régimen franquista, uno de los periodos más oscuros y abominables de la historia de nuestro país.
La Transición fue un empeño común que desembocó en la Constitución y, esperemos, que el embite de algunos políticos y algunos de los partidos que hoy gestionan el presente, no sea capaz de derrumbar esa obra común que nos ha permitido vivir en democracia y por tanto en libertad los últimos cincuenta años.