Publicado 25/09/2026 08:00

Julia Navarro.- ¡Qué vergüenza!

MADRID 25 Sep. (OTR/PRESS) -

Nunca había escuchado la palabra: "Urbagestión", que al parecer corresponde a una empresa dedicada a la administración y gestión de activos inmobiliarios.

Detrás de esta empresa hay dos hombres, Ricardo y Fernando Alonso. Según leo en los periódicos, hace años su empresa compró la casa de Maricarmen, una anciana de 87 años que vivía de alquiler y a la que han desahuciado.

No, no les ha temblado el alma al hacerlo. Ellos han hecho un negocio redondo. Se dedican a ello. Así de fácil. Al parecer, la ley les ampara.

El resultado es que una anciana que ha vivido toda su vida en esa casa no podrá seguir haciéndolo porque los nuevos propietarios reclaman la propiedad y han ganado la partida en los tribunales.

No, este no es un caso de un particular que alquila su casa y la reclama porque la necesita. Es un caso de manual de como la ley permite poner a una anciana en la calle porque una empresa así lo decide.

Leo que en algún momento la empresa le ofreció subir la renta para que se quedara. De 440 euros que pagaba hasta ahora a 1.600. Una cantidad inasumible para una pensionista que no recibía más de 1.450 euros de pensión.

Lo vergonzoso es que la Comunidad de Madrid haya mirado para otro lado y que el ministerio de Vivienda tampoco haya sido capaz de evitar el desahucio. Al fin y al cabo son las administraciones las que tienen en sus manos la modificación de las leyes y los recursos para evitar que una anciana sea obligada a abandonar la casa donde ha vivido más de setenta años.

España tiene un problema grave de vivienda cuya cara más amarga es la que se refiere a los pisos donde habitan de alquiler personas ancianas.

Este Gobierno, que presume de progresista, tiempo ha tenido para arbitrar la manera de que Maricarmen continuara en su casa.

No vale que los responsables gubernamentales, sin ningún pudor, se pongan a la cabeza de la manifestación porque ellos son eso, responsables de que historias como las de Maricarmen se repitan. Se les debería de caer la cara de vergüenza. Espero que no puedan dormir tranquilos sabiendo que han permitido el desahucio de una anciana de 87 años.

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