MADRID 13 Mar. (OTR/PRESS) -
La Excelentísima señora, doña Yolanda Díaz Pérez, ministra de Trabajo y Economía Social, quiere llevar la democracia a las empresas españolas, y tiene el maravilloso proyecto de que los trabajadores se sienten en los consejos de administración. Esto, naturalmente, va a causar un asombro en toda la Unión Europea, y en gran parte de Occidente, sumido en el lodo del capitalismo.
Me imagino que, a partir de que vaya avanzando el proyecto, el deseo de las empresas americanas y europeas por instalarse en España -donde será obligatoria la presencia sindical en los consejos de Administración- se traducirá en una avalancha de capital extranjero hacia España. Puede que haya alguna empresa, asentada aquí, que prefiera marcharse, y que la Unión Europea cuestione la legalidad de la medida, pero ya se sabe que las pioneras en las grandes innovaciones, como doña Yolanda Díaz, siempre encuentran inconvenientes en sus brillantes reformas.
He hablado de la presencia sindical, aunque doña Yolanda se haya referido a "los trabajadores", porque es indudable que, si la mejor representación de España es su Gobierno, no hay mejor portavoz y delegado del trabajador que el sindicato de clase. Tengo ganas de ver una fotografía del nuevo consejo de Administración de Seat o El Corte Inglés, donde pueda ver, sentado en su sillón de consejero, a Pepe Alvarez, el hombre del pañuelo al cuello. Su listeza será fundamental para las empresas. Es tan listo que ni siquiera terminó la formación profesional, y se marchó con 19 años a Barcelona y, al año siguiente, ya era una figura sindical en la empresa.
Sin embargo, aunque comprendo la paciencia de doña Yolanda y su prudente avance -la sutilidad que siempre tiene una comunista hija de padres comunistas- creo que debería emprender reformas tajantes y definitivas. Sí, está bien lo de que Comisiones Obreras y UGT se sienten en los consejos de Administración, pero estarán en minoría y, encima, la vecindad con el capitalismo los puede corromper. Creo, que estamos en el momento de ponernos en el lado correcto de la Historia, como dice Pedro I, El Mentiroso. Y, en lugar de andar con rodeos, aprovechando el gran prestigio internacional que tiene España en el mundo, habría que dar el paso definitivo y nacionalizar las empresas. Vamos, un consejo de administración de Inditex, o Mercadona, lleno de sindicalistas, y nos salimos del mapa económico. Sin disimulos.