MADRID 7 Nov. (OTR/PRESS) -
A lo peor, nos lo hemos merecido por no votar adecuadamente en las últimas elecciones autonómicas, pero al Gobierno sólo parecen interesarle los aproximadamente 11 millones de habitantes que tienen su domicilio en el País Vasco, Cataluña y Navarra. Digo habitantes y no "españoles" para no ofender a quienes son el ojito derecho de la Ministra de Hacienda, Excelentísima señora Doña María Jesús Montero Cuadrado, ya que a bastantes de ellos el término español les parece ofensivo.
Este desprecio incluye a millones de socialistas, que han tenido la mala fortuna de vivir en comunidades donde gobierna el PP, pero a doña María Jesus Montero Cuadrado negociar con el PP le parece una pérdida de tiempo, y sólo negocia con Salvador Illa, el ama de llaves del separatismo catalán, por cuyos intereses vela con el fervor de los criados más fieles. Ya tienen cerrado que Cataluña recaude el IRPF, y la cantidad de la deuda catalana que deberemos pagar entre todos, pero nada se sabe de lo que sucederá en las autonomías donde tienen su domicilio 38 millones de españoles, que tuvieron la desafortunada idea de votar mayoritariamente al Partido Popular.
La última ocasión que Hacienda tuvo contacto con las autonomías gobernadas por el PP fue en el lejano 12 de febrero, donde se habló del censo, pero como ya llegan las Navidades, y la Excelentísima señora ministra tiene casi cerrada la financiación autonómica con el ama de llaves del separatismo, o sea, con don Salvador Illa, me imagino que los presidentes de las autonomías donde viven 38 millones de españoles se enterarán de lo que les toque por lo que cuenten los medios de comunicación, incluidos los andaluces, quienes tendrán como candidata socialista a presidir la Junta a la aún ministra de Hacienda, en su imparable retroceso hacia el sur.
Los muros, construidos por Pedro I, el Mentiroso, son ya tan altos que incluyen a los propios militantes socialistas y votantes del PSOE, que viven en autonomías gobernadas por el centro derecha. Tampoco hay piedad para ellos, como no la hay para casi 4 millones de españoles que viven en Cataluña, no quieren el separatismo y son acosados, humillados y perseguidos, en cuanto dejan de disimular, y piden un 25% de castellano para sus hijos, porque es su lengua materna. Deberíamos aprender la lección y votar siempre a este PSOE totalitario, injusto, sectario, y tan socialdemócrata como Maduro.