Pedro Calvo Hernando.- Un futuro sin horizonte

Actualizado 07/01/2009 1:00:45 CET

MADRID, 7 Ene. (OTR/PRESS) -

Los días transcurridos desde el comienzo de la agresión genocida a la Gaza palestina me van reafirmando en mi convencimiento de que estamos ante una de las violaciones más intolerables de los derechos humanos en los últimos tiempos y de que la reacción mundial está siendo lenta, floja y sideralmente insuficiente. Ahora nos enteramos de que el Estado de Israel está lanzando bombas de racimo y de fósforo, prohibidas por todas las convenciones internacionales, en un paso más en su escalada criminal y carente del más mínimo escrúpulo humanitario.

Me produce sonrojo cuando oigo o leo eso de que la respuesta israelí es "desproporcionada". ¿Es que sería proporcionada con cien asesinatos menos o con cincuenta niños menos masacrados? Vamos a tener un poco de cuidado con las palabras, si no les parece mal a los responsables políticos, sobre todo a los del eterno bla bla bla, incapaces de parar en seco la matanza y el aplastamiento del Derecho Internacional. Israel y sus comparsas están demostrando cuál es su concepción de la acción de Gobierno.

También me produce sonrojo la alegría con que estos días, en plena crisis económica, le hemos dado al consumo como si tal cosa y sin pensar mucho en las víctimas del terrorismo israelí que seguían cayendo en la trampa mortal y sin consumir otra cosa que su pánico atroz y su odio creciente hacia sus verdugos. Todo es una vergüenza asquerosa, un caldo de cultivo para los peores males y para los sentimientos de odio que impiden la construcción de una paz que merezca tal nombre.

Las organizaciones y potencias responsables de la inacción están labrando un futuro sin horizonte en esa zona del mundo un foco permanente de conflictos y de inestabilidad. Y un foco de lo que luego llamarán terrorismo o terrorismo internacional, sin darse cuenta de que han estado protegiendo al peor de los terrorismos, que es el terrorismo de Estado. Están labrando la que puede ser la gran crisis, que no es la actual crisis económica, sino la que afectará a la vida entera de los humanos sobre lo que quede de Tierra.

Pedro Calvo Hernando