Rafael Torres.- Nieve y miseria

Actualizado 10/01/2009 1:00:25 CET
Actualizado 10/01/2009 1:00:25 CET

Rafael Torres.- Nieve y miseria

MADRID, 10 Ene. (OTR/PRESS) -

Todo son desgracias en casa del pobre, y éste primer invierno de la crisis no podía ser, no, uno de esos templados, modernos, que se conforman con una docena de días fríos. Para que los parados se hielen en las colas del INEM y la gente no pueda ahorrar ni un euro en calefacción, la meteorología, que como la naturaleza en general es a veces un poco fascista, nos ha traído estos hielos y éstas nevadas que, desde hace un par de meses, nos deprimen el ánimo o lo que va quedando de él. Sin embargo, hay algo aún más deprimente que la helazón constante, las celliscas y las nevadas sin belleza: el tratamiento frívolo, estúpido, que la televisión le ha venido dando a todo eso, tan frívolo y tan estúpido que no ha servido para evitar las devastaciones del temporal cuando éste ha apretado un poco más, sólo un poco.

Desde hace dos meses, los telediarios y los infraprogramas vespertinos esos que, bajo el nombre de "España Directo" (o "Madrid Directo", o "Castilla-La Mancha Directo", o "Peñaranda de Bracamonte Directo") escamotean la información real, de interés, para hablar de tontadas y hacer recetas de cocina, han dedicado cientos de horas a la nievecita y a preguntarle a la gente si tenía frío, como si semejante cosa fuera noticiable en pleno invierno, pero toda esa matraca servida por una especie de adolescentes excitados jugando a reporteros de la inanidad, no ha servido, como es lógico, para que las máquinas quitanieves actuaran con previsión y diligencia, para que la gente se abstuviera de hacer la misma vida que en plena canícula, o para evitar que cientos de pueblos, donde también viven personas, se quedaran aislados, sin pan, sin combústible, sin médico.

Todo son desgracias en casa del pobre, pero mayor que la de éste frío de miseria, sin alma, es esa televisión que todas las tardes, mientras en España pasa de todo, hace muñecos de nieve y rape a las finas hierbas.

Rafael Torres.