MADRID 12 Oct. (OTR/PRESS)
Feijóo promete un gobierno que pedirá sacrificios a los ciudadanos. Se ve que la cultura de la crueldad en la que el mundo parece haberse instalado no conoce límites. Ni la propia Soraya Sáenz de Santamaría se atrevió a formular ese pedido antes de las elecciones de 2011, sino que se esperó a ganarlas para pedir a la gente "sacrificios importantes", o, mejor dicho, para anunciarle los muchos, terribles y variados que le iban a propinar. En su comparecencia tras el Consejo de Ministros que urdió las mil maneras de empobrecer aún más, si cabe, a los pobres, estaba flanqueada por ¡De Guindos! y por ¡Montoro!, el ministro de Hacienda que, como todo el mundo sabe, se sacrificó muchísimo en solidaridad con los sacrificados.
Pero Feijóo sí se ha atrevido, siquiera a causa de uno de esos reveladores deslices que le son tan característicos, a pedir sacrificios a quienes se supone que le votarían esperando algún alivio en la cosa sacrificial. Dejando a un lado que tales futuros martirios vendrían por el lado de los recortes sociales como vinieron con Soraya y Rajoy, cabe preguntarse en qué escuela política se ha criado para prometer eso en vísperas electorales. Además, ¿qué clase de gobierno sería ese que pediría sacrificios a los siempre sacrificados y no, como es fácil prever, a los que nunca se sacrificaron, los montados en el dólar sin la menor intención de apearse?
Pese a que el PP se ha apresurado a decir que es que no se le ha entendido bien, que lo que va a pedir a la ciudadanía si gobierna es esfuerzo y no sé qué más, lo cierto es que en la mente de Feijóo parece ocupar tanto espacio lo del sacrificio, que se le sale. Y, en efecto, se le salió, por ejemplo, cuando dijo que derogaría todas las leyes aprobadas por el actual gobierno, lo cual que, teniendo en cuenta que la mayoría de ellas son de carácter social, su derogación liquidaría los beneficios sociales que trajeron, y por ahí vendrían esos sacrificios que no es que pidiera, sino que impondría, ésta es otra, para "reconstruir España". Con Soraya, de Guindos y Montoro en la memoria, no creo que los no amnésicos estén por semejante reconstrucción.