Publicado 11/10/2026 08:01

Victoria Lafora.- Confusión en la izquierda

MADRID 10 Oct. (OTR/PRESS)

La primera encuesta flash, tras la convocatoria de elecciones, muestra como la crisis de la vivienda y el tesón del Gobierno en aprobar los decretos en la Diputación Permanente no han cambiado las expectativas de voto de la izquierda.

El Frente Amplio todavía no ha conseguido seducir a Podemos para que se sume a sus filas, Compromís va por libre en Valencia y la doble dirección entre Mónica Garcia y Ada Colau no deja de ser una improvisación. La militancia de Colau contra los desahucios quedó opacada por su gestión al frente del ayuntamiento de Barcelona. Fuera de Cataluña e incluso dentro no suscita el entusiasmo necesario para hacer remontar las bajas expectativas de la coalición.

Mientras, Gabriel Rufián deshoja la margarita de cómo aglutinar a la izquierda independentista con el resto. Pero no cuenta con el apoyo de Oriol Junqueras, su "jefe", quien lleva tiempo buscándole un sustituto para encabezar las listas de ERC al Congreso.

El problema es que no queda tiempo para tanto dilema y tanto liderazgos alternativos. Porque Vox sigue creciendo y se los va a comer a todos. Es llamativo que en plena crisis por el desahucio y muerte de Maricarmen los mensajes en redes de la ultraderecha tuvieran el triple de seguidores que los de Sumar o del PSOE.

De momento, el PP ha perdido un millón de votantes a favor de Abascal y la "prioridad nacional" sigue siendo un valor al alza, sobre todo entre los varones menores de 45 años. Los que no se dejan engatusar por los cantos de sirena del regreso al pasado franquista son los mayores. Pese al edadismo social se mantienen firmes en el respeto a la democracia.

Y, a pesar al entusiasmo que Pedro Sánchez ha intentado arengar a los suyos, es precisamente su persona la que provoca mayor rechazo entre antiguos votantes socialistas. Parece que el drama de la vivienda, de incierto recorrido, no va a ser suficiente.

Queda todavía la campaña electoral, pero la gente no está para gritos e insultos. Han hartado al personal. Ahora tendrán que hacer ofertas creíbles, programas electorales con fundamento, y debates en que se analicen las diferentes opciones frente a la Sanidad, la Educación, la inmigración o la independencia judicial. La abstención es una opción mucho más real de lo que sospechan.

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