Actualizado 30/03/2017 19:19

Un Grammy para un Grannica

Por Óscar Gómez, MADRID 11 Nov. (OTR/PRESS) -

Es un tipo pintoresco, singular y que no pasa desapercibido porque va despidiendo un especial aroma, un "perjumen" permanente que huele a Nicaragua, pero que también huele a bien, a bueno, a bondad, olores estos que debo confesar que no tengo ni idea de cómo son, pero que en Carlos Mejía Godoy, no me pregunten por qué, se perciben.

Es un aroma que no lo anuncian en la tele, ni se consigue en las tiendas, ni ningún químico ha podido sintetizar.
Es un perfume que te entra no sólo por el olfato sino por todos los sentidos, donde quiera que te encuentras con seres humanos que no conocen la maldad ni la ambición desmedida - esa que convierte a las personas en hienas hambrientas y sin conciencia ni moral alguna con tanta facilidad - y que la humildad y el culto al amor y la sonrisa son su divisa de vida.

Siento una tremenda admiración por este personaje que ha cumplido un poco más de siete décadas y que mantiene una ingenuidad y una capacidad de admiración, emoción e inspiración permanente; siento una gran devoción por su obra poética y musical, protectora de la tradición de su amado país Nicaragua; siento un vínculo con Carluchín (así le llaman sus amigos, detalle este que acabo de descubrir en mi reciente visita a Nicaragua, Nicaragüita para asistir a un homenaje realmente fuera de lo común... que su pueblo entero le ha tributado en Chinandega y en Managua) que va más allá de la relación profesional que mantuvimos a finales de los 70 con los éxitos discográficos que construimos juntos: "Son tus Perjumenes Mujer", "Clodomiro el Ñajo", "El Cristo de Palacagüina", "El Credo" de La Misa Campesina Nicaragüense y la propia Misa en sí, que también supuso un hito en la España de la transición.

Y digo que ese vínculo va más allá, porque Carlos es mi AMIGO, palabra está muy pizpireta y de fácil y frívolo uso, pero que si se dice y se piensa con los ojos cerrados, adquiere un significado que se puede aplicar a muy pocas personas de las que han desfilado por la vida de cada uno.

Con Carluchín no puedes caminar por las calles de León, ni de Granada, ni de Managua ni de ningún pueblo del país Centroamericano, porque la gente lo ama y se quieren fotografiar junto a él, y quieren tocarlo y venerarlo porque es un ídolo y un hombre que "huele a bueno", y más especialmente en estos días, por la reciente noticia de que se ha hecho merecedor de un Grammy Latino como homenaje a toda su trayectoria artística y de vida, que le será entregado el próximo día 16 de noviembre en la ciudad de Las Vegas (Nevada)No sé qué será de este mundo que vivimos, que vivieron nuestros antepasados y que vivirán los habitantes del futuro si ese característico perjumen de Carlos, al que también huelen millones de personas, no conseguimos que se riegue por las aulas de las escuelas del planeta para que se modifique la condición humana que promueve los sistemas que desprecian la cultura y adoran el dólar, los sistemas totalitarios que marginan los sentimientos, o cualquier otro sistema psicosomático que se corrompe fácilmente si percibe el otro olor, el hediondo a dinero y poder; todos esos sistemas donde solo importa la ostentación, el consumo y la competición.

Carlos es un hombre sencillo que vive en una casa sencilla de un barrio sencillo y que no para de escribir, cantar e imaginar y soñar sonrisas, libertad y poesía.

Carlos se merece el reconocimiento en vida que le está ofreciendo su pueblo y que la Academia latina de la grabación se ha encargado de convertirlo en un Grammy, la máxima distinción actual que ningún artesano de emociones musicales pueda desear.

Se cumplen en el 2017 cuarenta años de los Perjumenes que popularizó Carlos Mejía Godoy con Los de Palacagüina en España y que "suliveyaron" a todo el país, y he querido dedicarle estas líneas sinceras y también sencillas, para llamar la atención sobre un artista único y un hombre excepcional.

No creo que haya nadie en España que no haya tarareado alguna vez los Perjumenes. Incluso las nuevas generaciones, que aún no habían nacido cuando arrasaba en todas las radios de la península, estoy seguro de que la llevan en su ADN gracias a la "transmisión armónica cromosomática ", fenómeno este que debería estudiar la ciencia para averiguar el porqué a veces podemos cantar una canción sin haberla escuchado nunca...

... tan fuera de lo común fue el homenaje que le hicieron a Carlos en Chinandega, que hubo un momento especial preparado por los organizadores, en el que un servidor, previamente avisado y escondido durante las 24 horas previas al show, aparecía en el escenario subido en un carrito de madera tirado por un burro para sorprender a Carlos, que se empeña en pregonar a los cuatro vientos que yo fui su descubridor y el artífice de su éxito, lo cual me hace sentir muy bien, qué carajo, a pesar de que soy un tipo poco dado al autobombo, pero sobre todo me hace sentir muy honrado y agradecido al momento en que nos conocimos, porque los dos ganamos un éxito muy hermoso que nos produjo muchas satisfacciones y yo conocí a un Gran Nica y gané un AMIGO, con mayúsculas y para siempre, que huele de puta madre...

Óscar Gómez es autor, compositor y productor artístico, miembro de la Junta Directiva de los Latin Grammy

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