Publicado 12/05/2016 09:56

Lentes de contacto con cámaras: ventajas e inconvenientes

Lentes de contacto inteligentes
UNNAMED

   Por Artur Balder (OTR/PRESS)

   La especulación sobre los avances tecnológicos se ha desbordado con un tema sobre el que se ha fantaseado mucho desde hace años, pero que hasta hace poco no era sino un sueño poco concreto salvo en la literatura y en el cine de ciencia ficción: el de las lentes de contacto inteligentes.

   Parece que estamos a punto de ser capaces de sacar fotos con cámaras instaladas en lentes de contacto, entre otras muchas aplicaciones que unos y otros sugieren, más llevados por la imaginación que por la realidad de las posibilidades detalladas por las patentes que se han conocido en estas semanas desde Estados Unidos. Este es el enlace a la Patente de Sony que ha desatado ríos de tinta (aunque sea digital):

   CNN se hacía eco de la información publicada en una de las patentes de Google. Según la información publicada por la cadena, se sabía que Google trabajaba en gafas y lentes inteligentes, pero la información conocida este mes demuestra que los planes de los titanes de la tecnología podrían tener consecuencias de todo tipo.

   Son muchas las curiosas aplicaciones sobre las que se especula, de manera un tanto fantasiosa como no puede ser de otro modo cuando se trata de tecnología puntera, en la prensa desde que hace unas semanas saliesen a la luz en Estados Unidos las nuevas patentes de Sony, Samsung o Google, pero también es cierto que el sistema plantea serias dudas sobre su fiabilidad.

   Google, Samsung y Sony están desarrollando lentes de contacto inteligentes capaces de proyectar imágenes directamente dentro de nuestros ojos una vez puestas, o al menos eso detallan. Esto añade otra función, la de que establecer una imagen semitransparente interpuesta a nuestra visión. La habilidad de sacar la foto estaría controlada con el pestañeo y la frecuencia del mismo.

   Los soñadores no han dejado de imaginar posibles beneficios. Por ejemplo, las lentes computerizadas de Google serían capaces de grabar video o fotos de aquellos que estuviésemos mirando una vez establecido una frecuencia de pestañeo, si bien imagino serían de muy escasa calidad dada la limitación de espacio para el sensor óptico propio de la captura de imagen.

   Algunos incluso han sugerido que estas lentes de contacto podrían estar capacitadas técnicamente para ofrecer información a un ciego, identificando el rostro de personas ubicadas dentro de un rango limitado de aproximación de las lentes, pero en eso olvidan que para ello la información captada debería contrastarse con una base de datos en la que apareciesen fotografías o capturas faciales de muchos amigos y conocidos del invidente, y nos olvidamos en todo momento de la transmisión inalámbrica entre la lente y el ordenador portátil que la controle y donde se depositen los datos.

   Para los videntes, la patente describe un 'display' dentro de la lente con capacidad para expandir la visión periférica, destacar objetos y aplicar un zoom a ciertas distancias, sobre esto, sin embargo, la misma es misteriosa y deja muchas preguntas sin respuesta.

   Lo que sí que queda claro es que las lentes de contacto inteligentes incorporarían un microchip de baja tensión casi invisible con un circuito eléctrico muy fino. La lente sería capaz, incluso, de otras ventajas para los amantes de la tecnología y el control. Por ejemplo, se especula que podría detectar el nivel de azúcar en sangre de un diabético al controlar el pulso, enviando los datos a un teléfono móvil donde podrían ser monitoreados por una aplicación de seguridad.

   Otros articulistas se imaginan conduciendo un vehículo mientras las indicaciones del GPS ya no aparecerán en una incómoda pantalla que distrae nuestra atención de la conducción, sino en el mismo campo de visión del ojo, después de verbalizar la dirección en voz alta y dejar que esta información sea detectada por el ordenador que esté vinculado con la lente.

   Otros sueñan que uno podría pasar por la entrada de un restaurante y ordenar que un extracto del menú a disposición en internet apareciese en el campo de visión, aunque olvidan que para ello el documento debería contener un canal alfa de transparencia, o de lo contrario el menú podría ocasionarnos otros problemas de visión, o quizá simplemente ser reproducido en audio.

   Uno podría dar un paseo por el campo y solicitar información sobre las plantas que está viendo en ese momento, por ejemplo, dicen otros, aunque en realidad toda ese aluvión de información digital al cual parece ser adicta la sociedad contemporánea no trae sino un cierto empobrecimiento de la experiencia sensorial de vivir, donde todo está progresivamente siendo sustituido por la virtualidad. La virtualidad es, como la propia palabra explica una irrealidad, por más que complemente, imite o camufle la realidad, y se le está dando una importancia que, quizá, no sea la adecuada.

   En su euforia, Google ha llegado a sugerir que la patente podría remediar problemas como la presbyopia, una condición relacionada con la edad avanzada a causa de la cual los ojos pierden la habilidad de enfocar el campo de visión, o incluso lo pierden, o incluso también podría corregir problemas comunes de la visión, como el astigmatismo, la miopía o la hiperopía.

   Sin embargo, la propia empresa ha sugerido que, como todos los avances tecnológicos de esta índole, podría comprometer gravemente la privacidad de las personas, dado que unos 'ojos digitales' como estos podrían enviar datos que podrían acarrear se controlado con facilidad por otros, o incluso brechas de información donde muchas experiencias de la intimidad se podrían ver comprometidas, si alguien lograse acceder al teléfono móvil que en la proximidad guardase o recibiese y procesase los dates recolectados y enviados por las lentes.

   No obstante, aunque es cierto que las lentes de contacto inteligentes están a la vuelta de la esquina, uno termina por imaginar una humanidad un tanto dividida en la que una parte sueña por estar cada vez más robotizada, mientras que otra -y yo me incluyo- seguirá disfrutando de un simple paseo por el campo a la orilla del Grasmere dando gracias por no necesitar (de momento) unas gafas para poder identificar las cosas, ni una nariz postiza para olerlas.

   Artur Balder es escritor y realizador.

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