Publicado 26/06/2016 10:18

Como recuperarnos de un ictus a través de la Neuromodulación

Doctor Fernando San Juan
REMITIDA

   Por Fernando Sanjuán Martín, (OTR/PRESS)

   Desde comienzos de siglo, tiende a generalizarse la denominación de Ictus al Accidente Vascular Cerebral (ACV), proceso que tiene lugar por la falta temporal de sangre al cerebro, infarto cerebral, o por una hemorragia, y aunque la forma de tratarlos en la fase aguda sea distinta, sus consecuencias e, incluso, su manejo posterior, pueden ser similares. En cualquiera de los casos, se producen alteraciones de las funciones cerebrales y, como consecuencia, una limitación de la autonomía personal y diversos grados de dependencia.

   El ACV, es la causa más frecuente de discapacidad de adultos en el mundo occidental. Más de 112.000 personas se ven afectadas cada año en España y los fallecimientos rondaron los 45.000 en 2013. La incidencia es más del doble en las mujeres que en los hombres.

   Entre las personas que sobreviven al Ictus, un 45% presentan una hemiparesia como secuela, afasia (imposibilidad para hablar) hasta un 15%, depresión o deterioro de las funciones superiores el 30%, un 20% no podrán caminar, y entre el 22 y el 55% precisarán ayuda parcial o total.

   ¿DÓNDE REALIZAR LOS TRATAMIENTOS?

   Tras el alta hospitalaria, sólo los grandes dependientes han sido subsidiarios de centros monográficos con internamiento por sus graves déficits físicos o intelectuales.

   Sin embargo, en la actualidad, un considerable número de personas pueden beneficiarse de fórmulas alternativas novedosas como la planteada por Neurocavis, que con un colectivo de más de 40 profesionales entre médicos, sanitarios y terapeutas y asistencia especializada domiciliaria de enfermería los 365 días del año, dan opción a que la rehabilitación pueda llevarse a cabo de forma ambulatoria en sus propios centros, lo que conlleva una reducción muy significativa del coste, sin distorsiones emocionales y sin merma de la calidad.

   El tratamiento del ictus debe iniciarse tan pronto como sea posible y su duración está en función de los déficits, de las características personales y del tipo y localización de la lesión. Puede durar entre pocos días y más de un año. La mayor parte de las funciones se recuperan durante los primeros meses y, posteriormente, existe una “ventaja de oportunidad” estimada por los expertos para seguir mejorando durante varios años.

   No debemos olvidar, entre tanto, que es vital impedir la recurrencia del ictus mediante la administración de antiagregantes plaquetarios como la aspirina, el control de la presión arterial, y el uso de estatinas. Algunas personas se benefician de la endarterectomía (extirpación de placas de colesterol en las arterias de cuello) y del uso de los anticoagulantes.

   NEUROMODULACIÓN

   Entendemos como tal la modificación de los circuitos neuronales sin producir alteraciones en su esencia o funcionamiento recuperando su estado primitivo al cesar el estímulo, bien sea de caracter sonoro, eléctrico o magnético. Esto implica la introducción de nuevas técnicas de conocimiento en la neurociencia diagnóstica, pronóstica o del tratamiento en diversos ámbitos.

   Desde la óptica neurorehabilitadora, la neuromodulación nos sitúa en órbitas diferentes a los estándares convencionales, ya que suscita la confianza de los procedimientos, amplía la calidad de la recuperación, prolonga la mejoría y acorta la duración de los tratamientos.

   ESTIMULACIÓN MAGNÉTICA TRANSCRANEAL PROFUNDA (EMTp)

   En el campo de las neurociencias y en el ámbito de la Neuromodulación “no invasiva”, la EMT repetitiva profunda se considera el arma más poderosa en la actualidad y, de alguna forma, complemento imprescindible para la rehabilitación del ictus.

   Se trata de una técnica específica de vanguardia que mediante unos cascos acoplados perfectamente a la cabeza del paciente, estimula las zonas dañadas, superficiales y profundas simultáneamente, para reactivarlas o generar nuevos circuitos. El procedimiento fue aprobado por Europa en octubre de 2015, y ha dado muestras de su efectividad en numerosos países.

   La movilidad, las funciones superiores, la comprensión y el habla, las dificultades de la deglución y los trastornos visuales, combinando alternativamente los cascos disponibles del equipo, H-1 y H-10, son mejoradas considerablemente.

   La EMT profunda, es un procedimiento seguro y no invasivo, que no precisa hospitalización ni anestesia y no interfiere con las actividades de la vida diaria. Tampoco conlleva efectos secundarios sistémicos.

   Un reciente estudio controlado con una Bobina H-10 de Brainsway, sobre una región cerebral determinada, para probar la eficacia de los pacientes afásicos tras un ACV, proporcionó evidencia de que la estimulación magnética de alta frecuencia sobre la circunvolución frontal inferior derecha mejora el rendimiento de nomenclatura incluso en afasias de larga evolución.

   A nivel de la movilidad, en otro estudio de pacientes con dificultades de las extremidades inferiores secundarios a AVC, la estimulación con una Bobina H-10, frente a otra de estimulación simulada, se asoció con una mejoría significativa de la primera utilizando una escala de medición, y la prueba de desplazamiento de 10 metros. Este efecto no sólo persistió, sino que mejoró con el paso del tiempo.

   Se abre, pues, ante nosotros un mundo de posibilidades que es conveniente conocer para poderlas aplicar e ir mejorando la respuesta de las personas afectadas y de nuestros seres queridos.

   Fernando Sanjuán, neurocirujano de Neurocavis.

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