Actualizado 09/08/2016 12:19

Tribuna.- Doctor Fernando Sanjuán Martín.- Dolor indomable

Doctor Fernando Sanjuán
CEDIDA

9, (OTR/PRESS) Por Doctor Fernando Sanjuán Martín, Neurocavis

Más de 8 millones de personas en España lo padecen El dolor crónico, dolor indomable, "intratable pain" de los anglosajones, representa uno de los problemas de salud pública más importantes en términos tanto del número de pacientes afectados como del coste sanitario, que supera el 2.5% del PIB de nuestro país.
Aunque resulta difícil determinar el número de afectados dada su heterogeneidad, no pecaremos de imprudentes si la estimación la situamos en cifras superiores a los 8 millones de personas. Una patología que repercute significativamente a nivel personal, laboral, social y económico.
La mayoría de los pacientes con dolor crónico son tratados con medicamentos como eje principal de la terapia, que persiste a pesar de incrementar la frecuencia de administración, su número o la vía utilizada.
Dolor crónico es aquel con una duración de 6 meses, a pesar de que la causa que lo produjo haya desaparecido, o incluso aun cuando hubiere claudicado su función biológico-defensiva como señal de alarma inicial.
Es una enfermedad que predomina más en los hombres que en las mujeres, destacando las enfermedades inflamatorias, el cáncer, artritis reumatoide, algias vertebrales, cefalea, dolor regional complejo o tras un accidente automovilístico. Procesos como la fibromialgia o la fatiga crónica, son más complicados de evaluar, aunque se considera que deben formar parte del "pull" de procesos dolorosos crónicos, bien por sí mismos o por sus secuelas.
La media de edad se sitúa en torno en los 55 años, personas activas, por tanto, laboralmente. Otros muchos son parados, condicionados psicológicamente por los fantasmas de la incertidumbre y el miedo, por lo que resulta imprescindible planificar para ellos programas de reinserción, dada la gravedad y cronicidad del paro en nuestro país.
El dolor crónico se encuentra íntimamente unido a las emociones, no es un trastorno exclusivamente sensitivo, y ambos participan de los mismos circuitos cerebrales. Es una alianza indisoluble entrambas partes y, por ende, con un carácter interpretativo absolutamente individual, personal e intransferible.
Los profesionales luchamos desde hace largo tiempo para descifrar cuál es la mejor forma de tratar a los pacientes que sufren dolor crónico. El dilema estriba en los riesgos potenciales involucrados en su manejo a largo plazo, y/o de que se tengan que aumentar las dosis, la hiperalgesia (aumento de la sensibilidad al dolor), y la adicción. Incluso los propios pacientes pueden ser reacios a ingerir un medicamento concreto, un opioide, por ejemplo, por temor a convertirse en adictos.
Los cálculos del porcentaje de pacientes con dolor crónico que son adictos a estos medicamentos de prescripción varían ampliamente, con cifras que van del 3 al 40%. Tengamos en cuenta, por otra parte, que la dependencia puede transformarse en adicción cuando la persona no puede detener el consumo aunque interfiera con su vida diaria, lo que conduce a una deriva complicada.
Esta gran variabilidad es producto de las diferencias en la duración del tratamiento, la falta de investigación de los resultados a largo plazo, la distancia de las poblaciones estudiadas, así como las medidas utilizadas para evaluar el abuso o la adicción.
Los sistemas de administración de fármacos por vía intratecal (espacio lleno de líquido entre las delgadas capas de tejido que recubren el cerebro y la médula) para el dolor, representan un reto importante para médicos y pacientes.
En personas con dolor refractario relacionado con el cáncer, los fármacos intratecales ha demostrado eficacia para una amplia variedad de condiciones de ""dolor indomable" y menores efectos adversos que la terapia médica sistémica (por vía oral o inyectable).
La estimulación del cerebro y la médula espinal, neuromodulación, son otras de las técnicas bien establecidas que se han utilizado en las últimas tres décadas. Se trata de pequeños electrodos situados sobre la cubierta envolvente de la médula o en el interior del encéfalo.
La*estimulación de la médula espinal es rentable y proporciona mejoría del control en comparación con el tratamiento médico en pacientes con una variedad de condiciones de síndrome de dolor regional complejo, neuropatía diabética dolorosa, y radiculopatía refractaria crónica.*Los pacientes que tienen dolor indomable y que no han respondido a los intentos razonables y conservadores, deben ser remitidos a las Unidades del Dolor, que, además de estar reconocidas y consolidadas en nuestro país, demuestran una excelente capacitación tanto para determinar los candidatos a los procedimientos existentes como para su aplicación.
Los investigadores están estudiando medicamentos alternativos que pueden aliviar el dolor con menor potencial abuso. Científicos de la Universidad de Harvard, han encontrado recientemente evidencia de que los niveles de una proteína vinculada con la inflamación, están elevados en regiones que se saben involucradas en la trasmisión del dolorPor otra parte, estudios anatómico-funcionales de PET-TAC, en pacientes con dolor crónico respecto a un grupo control de voluntarios sanos, utilizando un nuevo radiofármaco que se une a una proteína (TSPO), incrementa significativamente su captación en determinadas regiones talámicas, hasta el punto de apreciarse en las imágenes de forma llamativa y a simple vista.
Una opción de tratamiento alternativo del dolor crónico se ha presentado en los últimos tiempos con el empleo de técnicas de neuromodulación cerebral, como la Estimulación Magnética Transcraneal profunda.
El bombardeo repetitivo de una región específica en el camino hacia la "consciencia del dolor" en el cerebro, mediante pulsos de energía semejantes a los producidos por la Resonancia Magnética, mejora estadísticamente la intensidad del dolor de manera no invasiva, sin condicionar en absoluto la forma de vida de las personas.

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