MADRID, 22 Jul. (Portaltic) -
Según las últimas investigaciones, los recuerdos más
obsoletos e inútiles se vuelven difusos para dejar paso a otros. Pero, ¿qué
pasaría si pudiéramos mantener todos nuestros recuerdos intactos? Esto es
precisamente lo que se ha propuesto Google de cara a la próxima versión de
las Google Glass.
Como si de un
capítulo de Black Mirror se tratara, Google quiere hacer que olvidar sea cosa
del pasado y que los usuarios de sus gafas de realidad aumentada puedan grabar
todos sus recuerdos y navegar a través de ellos a su antojo. En una patente
concedida hoy a la compañía, se detalla un sistema de grabación de vídeo a
través de una tecnología ponible, presumiblemente las Google Glass, que permite
al usuario recuperar las imágenes capturadas en cualquier momento del pasado
y reproducirlas en la pantalla de las propias gafas inteligentes.
Tal y como se explica
en la patente, el wearable enviaría el vídeo a un smartphone sincronizado, y
este a su vez lo enviaría a un servidor. De esta manera, el usuario podría
acceder a un repositorio en línea y reproducir una grabación específica,
etiquetada por fecha y lugar, cuantas veces quisiera. O dicho de otra manera,
podría exportar sus recuerdos visuales directamente de sus ojos a la nube.
Así, bastaría con formular una pregunta (por
ejemplo, la clásica “¿Qué paso ayer a partir de las 4 de la mañana?) para que se
sucedieran ante nuestros ojos las imágenes capturadas durante ese lapso de
tiempo. Además, las grabaciones de vídeo podrían compartirse a través de las
redes sociales y ponerse en común con las de otros usuarios de las Google Glass,
con lo que también podríamos formular la pregunta “¿Dónde estaban mis amigos
ayer a partir de las 4 de la mañana?” y saber al momento qué hacían sin
nosotros. En efecto, sería la ruina de todas las relaciones y
amistades de este mundo.
La patente sugiere además que las grabaciones de
vídeo podrían iniciarse de forma automática cuando el
wearable detectara que el usuario se encuentra en un lugar de interés, como un
museo o monumento, o en una localización previamente introducida, lo que
ayudaría a preservar la autonomía de la batería de las Google Glass y evitaría
tener siempre el modo de grabación habilitado.
Si bien se trata de una patente y no hay garantías
de que se convierta en una característica real del wearable de Google, cabe
preguntarse si revivir continuamente el pasado no acabaría por
desconectarnos del presente y convertirnos en meros espectadores de nuestra
propia vida.