Seguridad biométrica - PIXABAY
MADRID, 28 Oct. (EDIZIONES/Portaltic) -
La firma electrónica se recoge en la normativa europea como uno de los mecanismos que refuerzan la confianza en las transacciones electrónicas para lograr interacciones seguras entre los ciudadanos, las empresas y las administraciones públicas, pero también se presenta como una herramienta de impulso para la digitalización de las organizaciones al tiempo que reduce su impacto medioambiental.
El salto de la firma de cualquier documento en papel con un bolígrafo a su homólogo digital a través de un dispositivo móvil u ordenador forma parte de la evolución de la contratación de servicios en pos de una herramienta que permita realizar transacciones electrónicas seguras, fiables y de fácil uso.
No en vano, la Unión Europea, en su visión de crear un mercado único digital interoperable y seguro entre sus Estados miembro, reconoce los efectos jurídicos de la firma electrónica, aun si no cumple con todos los requisitos de la firma electrónica avanzada.
En este sentido, la normativa reconoce distintas variantes de la firma electrónica: desde la más simple, ejemplificada en una firma manuscrita escaneada o una casilla de validación marcada en un formulario, hasta la más avanzada, que vinculada al firmante de manera única a través de, por ejemplo, características biométricas.
El reglamento europeo recoge una tercera variante, la firma electrónica reconocida, es decir, la firma electrónica avanzada basada en un certificado reconocido y generada mediante un dispositivo seguro de creación de firma, y cuyo uso suele estar limitado a trámites que se realizan con las administraciones públicas, como por ejemplo Hacienda o la Seguridad Social.
Entre las opciones disponibles y reconocidas en el marco europeo, destaca la firma biométrica, esto es, la firma electrónica avanzada basada en las características físicas únicas de las personas. Sistemas como la lectura de huella dactilar, de iris, de reconocimiento facial o de voz garantizan la autenticidad, la integridad y el no repudio de los documentos del firmante.
Las soluciones que incorporan la firma avanzada de tipo biométrico se puede introducir en una amplia variedad de sectores, desde el financiero y asegurador, hasta el 'retail', los recursos humanos y la sanidad, el ocio y el turismo.
La organización que opte por implementar este tipo de herramienta para la contratación de servicios digitales podrá reducir hasta en un 90% los costes al industrializar el proceso de compra y eliminar tareas administrativas internas, o con la eliminación de los costes por almacenaje y gestión de contratos.
Las soluciones de firma biométrica también facilitan la creación de nuevos productos y servicios personalizados para los clientes, que se pueden suministrar, además, de forma inmediata, mejorando así la experiencia. Las búsquedas y consultas de documentos firmados se vuelven más ágiles y eficientes.
Los beneficios de la firma biométrica tienen también efectos sobre el impacto de la empresa en el medioambiente, al reducir la necesidad de papel en la contratación de nuevos servicios.
De esta forma, la firma biométrica permite crear el proceso de contratación que mejor se adapte a las necesidades de una organización.