MADRID 10 Oct. (Miguel Martorell/Portaltic) -
El tono de tu teléfono móvil debería ser votado en asamblea por aquellos que más tiempo a tu lado pasan, debería poder ser vetado por el que tiene el placer de aguantártelo en el metro y ser objeto de denuncia ciudadana si no lo detuvieras a tiempo.
En Japón los teléfonos móviles se silencian en el transporte público, para no molestar al resto de viajeros. En España somos 'different': confieso mi odio a quienes quieren hacerme partícipe de la música -siempre de calidad, qué bonito- de su teléfono móvil.
Como los tonos han superado esa faceta práctica inicial -oír e identificar que me llaman- y se han convertido en todo un negocio para la industria musical y una suerte de tarjeta de presentación de los que los usan, lo de Nokia es un atentado contra el buen gusto.
La reinvención del tono de Nokia es una provocación, una llamada a la persecución de sus usuarios, una incitación a la violencia en el transporte público, una excusa para el apartheid en tu lugar de trabajo.
Desfasadas esas cinco notas, algún genio finlandés decidió que era el momento de la reinvención. Si Madonna hubiera afrontado con ese espíritu sus sucesivas reinvenciones ahora sería la Reina de los Parias y no la Reina del Pop.
Y el caso es que el tono en cuestión, el Nokia Tune Dubstep Edition, se ha elevado sobre otros 6.200 candidatos y ha pasado el filtro de tres expertos musicales. Será un tono que acompañará el Nokia Tune clásico preinstalado en los próximos móviles lanzados y estará disponible en la tienda de descargas de la compañía.
He aquí la prueba de que para gustos, colores. Quisiera escuchar alguno de los tonos descartados. Ese debe ser el sonido del HORROR.