Bloodborne (análisis): un cazador en serias dificultades

Foto: GOOGLE/COPYLEFT

Exclusivo PS4

Bloodborne (análisis): un cazador en serias dificultades

Europa Press PortalTIC
Actualizado: lunes, 13 abril 2015 18:30

MADRID, 13 Abr. (Mario Jiménez/Portaltic) -

   Yharnam y su cazador de bestias llegan en exclusiva a PS4 para poner a prueba nuestra paciencia y habilidad, así como la resistencia de nuestros mandos. Preparaos para enfrentaros a una deliciosa frustración que crea adicción.

   No debería sorprendernos tanto. Al fin y al cabo Miyazaki y sus sagas Demon's y Dark Souls nos tienen más que acostumbrados a los juegos exigentes, duros, que obligan a armarse de paciencia para conseguir avanzar. Algo que, por desgracia, ocurre con poca frecuencia en el sector, donde los títulos suelen ser cada vez más asequibles en cuanto a su nivel de dificultad con la finalidad de que puedan disfrutar de ellos todos los públicos. Sin embargo, Bloodborne ha dado una vuelta de tuerca más a este sistema que tanto gusta en FromSoftware, jugando con nosotros hasta hacernos sentir que, por muy bueno que te creas en esto de los videojuegos, no eres más que un principiante.

   Aunque la historia es susceptible de ser interpretada y hay que avanzar bastante en el juego para conocerla, os podemos adelantar que, sin saber muy bien cómo, hemos caído en una ciudad llamada Yharnam donde parece haberse extendido una plaga que ha transformado a la mayor parte de sus habitantes en bestias muy agresivas. Los pocos vecinos "sanos" se esconden en sus casas y no se muestran muy dispuestos a ayudar. Sí sabemos que se nos considera un cazador de bestias y en eso, básicamente, consiste nuestro trabajo en el juego.

   Lo primero que hemos de hacer antes de empezar a sufrir es crearnos un personaje. Para ello contamos con un editor que ofrece casi infinitas posibilidades y que, desde luego, permite dar rienda suelta a la imaginación (en YouTube podéis encontrar multitud de ejemplos). Una vez creado aparecemos en una casa-enfermería donde lo primero que hacemos es morir (cómo no) para trasladarnos a El sueño del cazador, el lugar donde iremos cada vez que nos maten y donde es posible comprar y vender objetos, mejorar al personaje y acceder a las distintas zonas del juego que hayamos desbloqueado. Quedaos bien con esto porque lo visitaréis muy a menudo.

PACIENCIA, PACIENCIA Y PACIENCIA

   A partir de aquí comienza una aventura que nos mantiene horas y horas en vilo (depende lo que decidáis recrearos por las calles de Yharnam y de vuestra pericia a la hora de matar enemigos, pero fácilmente os llevará unas 50 horas completar el juego). Ante todo, hay que tener presente una cosa: si habéis probado antes cualquier otro título de Miyazaki os podéis hacer una idea de lo que os espera en Bloodborne. Si no es así, tranquilos, respirad hondo y armaos de paciencia.

   Desde luego no estamos ante un juego fácil, ni muchísimo menos. La experiencia puede llegar a ser muy frustrante porque el nivel de dificultad y exigencia es elevadísimo, pero por contra, este es precisamente, uno de los grandes atractivos del juego, ya que la sensación de triunfo y euforia al conseguir superar una zona en la que llevas atascado medio día o al acabar con un enemigo que te ha humillado 35 veces, es tan grande que merece la pena cualquier sacrificio.

   Este equilibrio entre frustración y recompensa es la especialidad de FromSoftware y Bloodblorne lo lleva a la máxima expresión. No tenemos escudo, como sí sucedía en Souls, y los ataques son mucho más directos, a vida o muerte, tanto que de la rapidez con que los efectuemos  (o los esquivemos) depende nuestra supervivencia. También hay muchas menos armas que en las otras creaciones de Miyazaki, y es más que posible terminar la aventura con el mismo arma con que la empezamos, por ejemplo.

   Y es que el éxito no depende tanto de contar con una buena espada, con un hacha enorme o una pistola potente, sino de que manejemos los tiempos a la perfección (afortunadamente el control responde a las mil maravillas) y de que repitamos una y otra vez la lucha con el mismo enemigo hasta que seamos capaces de encontrar su punto débil, si es que lo tiene, ya que ni siquiera suelen seguir un mismo patrón a la hora de atacarnos.

VARIEDAD EN TODOS LOS SENTIDOS

   Yharnam es una ciudad inabarcable, preciosista aunque oscura y tenebrosa, plagada de callejones y atajos que pueden pasar fácilmente desapercibidos sino se presta atención. Recorrerla es una experiencia mágica -y peligrosa- que llega a hipnotizar por la cantidad de detalles que encontramos repartidos por todas partes.

   En este sentido hay que mencionar que hemos echado de menos que los escenarios sean un poco más "destructibles", menos rígidos, ya que muchos de los objetos son meramente decorativos y habría sido un gran punto el hecho de haber podido utilizar más el entorno a nuestro favor. Sin embargo, esto no es más que un detalle menor.

   Al abandonar la zona urbana para adentrarnos en sus alrededores, la sensación es aún mejor. Los bosques son alucinantes y transmiten una sensación de agobio y decadencia indescriptible. Aquí se nota muy mucho la mano de Sony y su Japan Studio, que como es sabido ha colaborado con FromSoftware en los aspectos técnicos, mejorando el que era el talón de Aquiles de la saga Souls.

   Con el cambio de zona, incluso dentro de un mismo entorno, se produce también un cambio en los enemigos, alcanzado una variedad brutal en la cantidad de seres que se interponen en nuestro camino. No es cuestión aquí de desvelar lo que os vais a encontrar, pero sí os podemos decir que algunos de ellos son dignos de las peores pesadillas de Freddy Krueger y que, aún siendo enemigos "normalitos", os lo harán pasar mal.

   Por ello también es importante la variedad a la hora de mejorar nuestro personaje. Aquí hay que prestar especial atención a las armas que escogemos, porque su funcionamiento y eficacia dependen mucho de los atributos de nuestro cazador. A esto se suman los objetos que vamos encontrando: gemas que pueden llegar a cambiar por completo el comportamiento de las armas (ojo a la hora de combinarlas) o runas que ayudan a incrementar los niveles de brío, energía o resistencia del héroe y que, dicho sea de paso, no son nada sencillas de conseguir.

   La combinación de todos estos factores hace de Bloodborne un título profundo, lleno de posibilidades y con una  experiencia de juego que varía enormemente de una persona a otra. No es en absoluto lineal (aunque haya que cumplir con ciertos requisitos inevitablemente) y ni siquiera es necesario acabar con todos los enemigos para avanzar, por lo que cada jugador tendrá sus propias sensaciones y estrategias, y terminará la aventura de un modo completamente distinto.

UN POCO DE AYUDA VIENE BIEN... O NO

   La modalidad online de Bloodborne merece un apartado propio. En la línea de los Souls, es posible entrar en el mundo de otros jugadores para echarles una mano en su aventura (con ciertas restricciones, claro), o bien para amargarles aún más la vida invadiendo su partida e intentando acabar con él como si fuéramos un enemigo más.

   Para poder hacerlo es necesario reunir campanas de convocación (con un máximo de tres jugadores), utilizando la pequeña para ofrecernos como ayuda y la grande para tocar las narices invadiendo el mundo de un pobre jugador que bastante tiene ya con hacer frente a los monstruos infernales que no habrán parado de desesperarle desde el inicio de la aventura.

También es posible recurrir a una especie de contraseña para colaborar siempre con los mismos jugadores, de manera que ya sepamos a o que atenernos y que, además, nos da la opción de compartir experiencia con amigos, por ejemplo.

Del mismo modo, las posibilidades del online dan pie a encontrar mensajes de otros cazadores advirtiendo de peligros (que pueden ser reales o no), así como a la visión de fantasmas que nos muestran cómo murió otra persona en esa zona o qué está haciendo un jugador que anda cerca en ese mismo momento.

UN JUEGO MÁS ALLÁ DEL JUEGO

   Un punto realmente interesante de Bloodborne es la creación de mazmorras desde El sueño del cazador, esa especie de limbo en el que resucitamos tras cada muerte. En él, encontramos una serie de altares que tras ser activados con un cáliz sagrado nos dan acceso a una mazmorra completamente aleatoria.

   Están divididas en tres niveles y al final de cada uno nos espera un jefe cuya dificultad aumenta a medida que avanzamos. Lo verdaderamente alucinante es que cada mazmorra es diferente y que podemos compartirlas con otros jugadores retándoles a superarlas. Esto no sólo amplía las posibilidades y la duración del juego, sino que lo lleva a un nivel muy poco explorado hasta ahora.

   Una vez superadas las mazmorras recibiremos recompensas (no son nada del otro mundo) que nos ayudarán en la historia principal y además permiten, y esto es especialmente importante, que nos enfrentemos a enemigos que no vamos a encontrar de otra forma en el juego, ya que son "exclusivos" de ellas.

BENDITA DESESPERACIÓN

   No cabe duda de que estamos ante una de las obras maestras de la nueva generación de consolas. El hecho de que sea exclusivo para PS4 es todo un punto para Sony, porque Bloodborne es un "vendeconsolas" en toda regla, de hecho ha sido el título más vendido en marzo según AEVI.

   Os aseguramos que vais a gritarle a la tele, que insultaréis a los creadores del juego, que apagaréis la consola sin miramientos y que os vais a cabrear mucho, pero volveréis a jugar una y otra vez hasta liquidar a ese enemigo que nos os deja tranquilos. Y esto es precisamente lo bueno de este juego, que nos pone al límite pero que deja tan buen sabor de boca una vez hemos conseguido superarnos a nosotros mismos, que no hay mayor logro posible.

   Tiene defectos, sí; algo de popping y clipping y unos tiempos de carga bastante largos, pero quedan tan magistralmente disimulados en el conjunto que ni siquiera merece la pena profundizar en ellos.

Da igual si sois seguidores de la serie Souls o es la primera vez que os enfrentáis a algo de Miyazaki (si este es el caso lo pasaréis un poco peor), porque Bloodborne es el juego que necesitábamos y llega justo cuando se necesitaba.

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado