Archivo - Varios niños dan de comer lechuga a muntjacs en Faunia, durante el inicio de un campamento de verano, en Madrid (España) - Marta Fernández Jara - Europa Press - Archivo
MADRID, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -
La Asociación Nacional de Empresas de Actividades y Campamentos (ANEACAMP) defiende que, aunque la madurez de cada niño "es diferente", Primero de Primaria, cuando los alumnos tienen entre cuatro y cinco años, es la etapa escolar "en la que empiezan a tener cierta autonomía" por lo que recomienda que empiecen a "experimentar estas aventuras".
"Sí que es verdad que son un poco pequeños, pero recomendamos a las familias comenzar con experiencias urbanas. La primera experiencia nocturna nunca recomendaría que fuese en un campamento", señala la portavoz de la asociación Cova Berjón en declaraciones recogidas por Europa Press.
Así las cosas, precisa que a partir de los seis o siete años los niños "suelen empezar las experiencias con pernocta", por lo que aconsejan a los padres y madres "que durante ese año vayan preparando a los niños".
La mejor manera de preparar a los más pequeños es, según explica Berjón, permitiéndoles dormir en casa de los amigos "de vez en cuando" o con los abuelos. Así, para la experta lo más importante es "no hacerles bebés" ya que los niños "son esponjas y llegan al campamento y lo único que piensan es en no parar de jugar, y suelen disfrutar muchísimo de la experiencia".
Una de las dudas que tienen las familias a la hora de apuntar a sus hijos a un campamento de verano es si llevarlos con sus hermanos o con amigos del colegio. En este sentido, la portavoz de ANEACAMP precisa que si los padres tienen la necesidad de mandar a los hermanos juntos "que vayan juntos, pero separados", es decir, que "no estén continuamente el uno con el otro".
No obstante, los campamentos suelen separar a los niños por edades a la hora de realizar las actividades. "Durante las primeras experiencias van a disfrutar más, ya que al contar con hermanos o amigos en el mismo campamento se sienten más acompañados y tienen un apoyo ante cualquier problema", indica.
Una situación que suele "darse bastante" es cuando un grupo de amigos se organiza para ir juntos, ya que, cuando un padre o madre pregunta por una plaza de campamento, "normalmente va acompañada de tres, cuatro o hasta grupos de siete, entre amigos, primos y hermanos".
"¿QUE EL NIÑO TIENE QUE IR SOLO?, PUES MEJOR"
Sin embargo, Berjón afirma que si el niño tiene que ir solo, "mejor": "Nosotros tratamos de dinamizar y dividir mucho los grupos para que no siempre estén los mismos con los mismos y conozcan a más personas, aprendan a socializar y a comunicarse".
Para que los padres se queden "tranquilos", los campamentos se preocupan por conocer las intolerancias, alergias y problemas de salud de los niños. "Los monitores están preparados para tener en cuenta los protocolos adecuados para cualquier eventualidad. Es muy importante que el campamento esté informado de la situación de cada niño, insistimos que nos den cuanta más información mejor", dice.
Con respecto a la tecnología, lo normal es que los teléfonos estén custodiados durante el campamento y que los niños no tengan acceso al mismo durante el día. Así, se estipulan unos días para proporcionárselo a los niños y que puedan hacer "las rondas de llamadas".
Además, las familias suelen recibir información continua por parte del campamento a través de diferentes canales. "Es bueno que los niños no estén permanentemente en contacto con sus padres, ya que se está perdiendo mucho el concepto de echar de menos, y puede perjudicar al propio desarrollo del niño", afirma la experta.
Respecto a la elección de campamentos, la asociación identifica que la tendencia es "muy diversificada" pero lo que más demandan las familias en general son campamentos de multiaventura, multideporte y naturaleza.
Así, hay familias que quieren que el niño "siga perfeccionando su hobby", mientras que hay otras que "quieren que el niño experimente un cambio de aires radical y pruebe con nuevas actividades". "Los campamentos lingüísticos suelen estar también muy demandados por los padres y madres", agrega Berjón.
Ante el continuo crecimiento del IPC, la "mayoría" de campamentos han hecho un "gran esfuerzo" para mantener una oferta "más asequible para no perjudicar a las familias", a pesar de que la subida de la inflación "impacta directamente en los costes que van asociados a una actividad como la de los campamentos de verano".
"Es un sector cuyo objetivo principal es facilitar las vidas a las familias y ya de por sí muy sensible a las subidas de precios, ya que depende de la situación de las economías familiares. Hay que tener en cuenta que las tarifas de los campamentos se deciden con mucha antelación al comienzo de las actividades, por lo que los constantes incrementos de precios durante este periodo ha supuesto un prejuicio para las empresas", advierte Berjón.
En este sentido, la portavoz de la asociación ha afirmado que el sector "ha preferido empatizar con el impacto que la subida de precios ha supuesto en la economía de las familias con el objetivo de poder mantener el número de inscripciones y no privar a los chicos y chicas de una actividad con tantos beneficios y que esperan con gran ilusión año tras año".