MADRID 21 Sep. (EUROPA PRESS) -
Sociólogos de Madrid tacharon hoy de "ocurrencia del día" la propuesta de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, de poner tarimas en los colegios.
"La ocurrencia del día parece ser hoy la de recolocar tarimas en las clases de los colegios e institutos. La señora presidenta de la Comunidad de Madrid dice que no sabe por qué se quitaron", criticaron hoy sociólogos de Madrid en un comunicado.
En él indicaron que el "problema" es "ignorar u olvidarse de cómo y por qué la evolución del saber y la reflexión sobre las prácticas educativas del pasado, así como el respeto a los derechos que los niños tienen, como seres humanos, aunque sean pequeños, llevaron a eliminar este tipo de barrera física que simboliza una separación entre dos partes que, sin embargo, están estrechamente unidas en un objetivo común".
"Lo peor de estas ocurrencias no es ya que tengan una dudosa eficacia (que por otro lado no llegará a evaluarse nunca), sino que su finalidad no es la de mejorar la calidad del sistema educativo, favoreciendo un ambiente de relaciones adecuado", destacaron los sociólogos, que apuntaron que, "por el contrario, el mensaje latente es el de mostrar una imagen de defensa del orden y las buenas costumbres para satisfacer a la propia clientela política y si es posible, beneficiarse del malestar o el desconcierto de otros sectores, aunque sea, una vez más, a costa de segregar a los niños".
En opinión del colectivo, se trata de "uno de esos fenómenos cíclicos en los que se ven involucradas personas que son menores de edad, y donde, elevando la anécdota a categoría, se disparan las generalizaciones que hacen que todo el colectivo infantil y juvenil aparezca en bloque como una masa descontrolada a la que es urgente 'disciplinar'".
"En una especie de ceremonia de purificación colectiva, como si castigando y controlando a los niños quedáramos limpios de nuestras culpas y pudiéramos recuperar para todos la inocencia perdida surgen todo tipo de ocurrencias que los medios de comunicación airean, contribuyendo así a extender la imagen de las personas menores de edad como seres peligrosos y extraños a nosotros los adultos bienpensantes", concluyeron.