Archivo - Una persona usa el teléfono móvil, - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
MADRID 11 Feb. (EUROPA PRESS) -
Las políticas escolares restrictivas sobre el uso de smartphones pueden ahorrar una pequeña cantidad de dinero a las escuelas, principalmente al reducir la cantidad de tiempo que el personal dedica a gestionar comportamientos relacionados con los teléfonos, pero suponen una escasa diferencia en la calidad de vida de los alumnos o en su bienestar mental, según un análisis económico de la salud publicado por la Universidad de Birmingham (Reino Unido). El trabajo se recoge en la revista en línea 'BMJ Mental Health'.
A los 12 años, la mayoría de los niños ya tienen un teléfono y usan redes sociales. Según los investigadores, los adolescentes pasan entre 4 y 6 horas diarias en sus teléfonos y entre 2 y 4 horas diarias en redes sociales. Pasar mucho tiempo en smartphones y redes sociales tiende a estar asociado con una peor salud mental.
En el Reino Unido, se estima que 1 de cada 5 niños entre 11 y 16 años probablemente tiene un problema de salud mental, principalmente ansiedad y depresión.
En este contexto, muchos países han introducido políticas restrictivas sobre el uso de smartphones en las escuelas secundarias con el objetivo de mejorar el bienestar mental y el rendimiento académico del alumnado.
Sin embargo, no está del todo claro el éxito de estas políticas ni si ofrecen una buena relación calidad-precio, explican los investigadores.
Para averiguarlo, llevaron a cabo un análisis de costo-utilidad como parte de un estudio observacional sobre las políticas de smartphones en las escuelas de Inglaterra (SMART Schools), comparando escuelas con políticas restrictivas y permisivas.
En las escuelas con políticas restrictivas, no se permitía usar los teléfonos durante el día escolar con fines recreativos y tenían que estar apagados y dentro de bolsos, o guardados en casilleros, o en una bolsa, o entregados en la recepción de la escuela, o no se permitía su ingreso a las instalaciones. En las escuelas permisivas, se permitía usar los teléfonos en cualquier momento o en momentos determinados, como durante los descansos o el almuerzo, y/o en ciertas zonas (por ejemplo, afuera).
Así, se recopilaron datos completos de una encuesta de 815 alumnos, de entre 12 y 15 años (años 8 a 10) de 20 escuelas (13 restrictivas; 7 permisivas), 36 maestros y 20 miembros superiores del personal responsables de la política de smartphones de su escuela, que completaron cuestionarios en línea entre noviembre de 2022 y noviembre de 2023.
Los resultados se midieron en años de vida ajustados por calidad (AVAC), una medida estándar donde un AVAC equivale a un año de vida vivido en perfecta salud, y en MWALY, la medida equivalente a la buena salud mental y el bienestar.
El análisis reveló que las diferencias en la calidad de vida y el bienestar mental de los alumnos entre las escuelas restrictivas y permisivas eran mínimas. Pero el personal escolar dedicaba una cantidad significativa de tiempo cada semana a administrar políticas sobre smartphones y a controlar comportamientos relacionados con los teléfonos, independientemente del tipo de política, lo que equivalía a 3,1 alumnos a tiempo completo en escuelas restrictivas y 3,3 alumnos a tiempo completo en escuelas permisivas.
Los investigadores calcularon que el coste por alumno por cada año escolar (39 semanas) en escuelas restrictivas era 94 libras (108 euros) menos que en escuelas permisivas, y sólo sería rentable con un umbral de 20.000 y 30.000 libras por AVAC (22.900 y 34.400 euros). Es decir, el umbral generalmente aceptado como una buena relación calidad-precio.
Este es un estudio observacional y, por lo tanto, no se pueden extraer conclusiones definitivas sobre la relación causa-efecto. Los investigadores reconocen que no contaban con información sobre los costos y los resultados antes y después de la implementación de una política telefónica más restrictiva.
Sin embargo, los autores destacan: "Este estudio proporciona más evidencia de que es poco probable que haya diferencias en los resultados de salud mental y bienestar de los alumnos adolescentes que asisten a escuelas con una política restrictiva o permisiva sobre el uso de smartphones".
Así añaden: "Las políticas telefónicas restrictivas podrían ofrecer pequeños beneficios económicos a las escuelas al reducir la cantidad de tiempo que el personal escolar dedica a gestionar los comportamientos de los alumnos relacionados con el uso del teléfono. En general, los hallazgos resaltan la necesidad de desarrollar políticas y prácticas actuales sobre teléfonos escolares para reducir el tiempo que el personal escolar dedica a gestionar el uso de teléfonos por parte de adolescentes, liberando potencialmente recursos para actividades educativas y de bienestar más beneficiosas".
Finalmente señalan: "En cuanto a los smartphones, actualmente carecemos de un enfoque basado en la evidencia que guíe las mejores prácticas para abordar el uso del teléfono y las redes sociales por parte de los adolescentes. Por lo tanto, todos los nuevos enfoques deben ir acompañados de una evaluación rigurosa".