TANGER 7 Jul. (EUROPA PRESS) -
La antropóloga Mercedes Jiménez afirmó hoy que la gran contradicción del Código de Familia en Marruecos es que "se ha llevado a cabo una reforma legal y no se han tenido en cuenta los medios necesarios y eso no se puede consentir porque si una ley se aplica tienen que existir las vías suficientes para su obligatoriedad".
Mercedes Jiménez dirige el curso 'De la Mudawana al Código de Familia: cambios y prácticas sociales en Marruecos', impartido esta semana en Tánger por la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), cuyo objetivo es explicar el cambio legal que se produjo en Marruecos desde que en 2004 apareciera el Código de Familia, así como las repercusiones y obstáculos que tiene, pasando por aspectos como la lucha feminista, la cooperación española con Marruecos en materia social o las contradicciones que presenta el propio Código.
En esa línea, Jiménez manifestó que ha habido en el curso "una voz común sobre las grandes limitaciones a la hora de aplicar el Código porque no se han creado tribunales de familia, los jueces no están concienciados ni sensibilizados ni conocen la nueva ley y ni siquiera las propias mujeres están al tanto de sus derechos, por lo que la lucha --añadió la antropóloga-- ha de centrarse primero en dar a conocer el cambio legislativo, ya que aunque se están llevando a cabo acciones de divulgación muy importantes no llegan a ser significativas".
Asimismo, la directora del curso subrayó que "a nivel social también hay resistencia al Código, no sólo por parte de los hombres, sino de las propias mujeres que, en ocasiones, tienen una mentalidad más patriarcal que ellos".
"No es que los hombres se opongan --aclaró-- sino que va más allá porque en una estructura de sociedad patriarcal y machista como es Marruecos es común que haya mucha resistencia para que la mujer pase a la esfera pública y no haya violencia doméstica ni desigualdades".
Respecto a la forma en que este cambio legal afecta a los menores, la antropóloga contestó que el Código de Familia "parte de la máxima de que proteger a la mujer significa proteger a la infancia porque es ella la que se encarga del cuidado de los niños".
"Aunque el primer artículo del Código de Familia equipara el hombre a la mujer en la cuestión del matrimonio; ésta ya no es considerada como una menor de edad y le otorga así capacidad para cuidar de sus hijos --agregó Mercedes Jiménez--, hay contradicciones en el Código porque la representación legal de menores la tiene primero el padre y luego la madre.
En esa línea, Jiménez añadió que esos puntos discordantes "tienen que cambiar, sin embargo, en lo referente al divorcio se reconoce con la nueva ley que la mujer y el hombre tienen que repartir los bienes y que el hombre debe pasar una pensión alimenticia a la mujer, y eso repercute a los menores", apostilló.
En cuanto a la posibilidad de que el continente europeo haya influenciado al país africano para acometer estos cambios sociales y legislativos, la antropóloga contestó que "cada estado tiene sus modelos propios y Marruecos como país árabe y musulmán tiene una tradición totalmente distinta porque en Europa los países son laicos y Marruecos no lo es, el Código de Familia está basado en el Islam y además en el viejo continente hay muchas cosas que no están solucionadas, sobre todo en materia de violencia de género e igualdad", afirmó.
"Sí creo que el Código de Familia hace que Marruecos se coloque a la cabeza, junto con Túnez, de todos los países del Magreb en lo referente a una legislación protectora y defensora de la igualdad, aunque es cierto que aún queda cierto camino por recorrer", concluyó la directora del curso.