Más de 200 especies de aves raras de 93 taxones distintos se registraron en España en 2017, según SEO/BirdLife

Publicado 24/06/2019 17:29:48CET
Piquero Patirrojo, Un Ave 'Rara' De Origen Tropical Observada En La Gomera (Tenerife) Durante El 2017
Piquero Patirrojo, Un Ave 'Rara' De Origen Tropical Observada En La Gomera (Tenerife) Durante El 2017ULLA CHRISTINA LUDEWIG/ SEO/BIRDLIFE

   MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Un total de 201 aves raras de un total de 247 observaciones de 93 taxones distintos fueron registradas en España en el año 2017, según el último informe de la ONG, que recoge los datos de ese año y que sitúa a España como un país "clave" en Europa para observar aves 'raras'.

   Entre las especies más destacadas figuran el pardillo norteño, procedente de Siberia y avistado en Pamplona; el correlimos grande, observado en Doñana; pájaros tropicales como los piqueros pardo y patirrojos, o los charranes sombrío y real en Canarias; especies africanas como la alondra ibis, o de procedencia americana como el correlimos zancolín.

   Así, la ONG destaca que España es por su orografía y situación geográfica entre Europa y África, un "referente para la aparición y observación de 'rarezas'".

   En concreto, señala que en 2017 hubo una llegada masiva de pardillos alpinos, un fringílido que habita en zonas arboladas abiertas de Centroeuropa e islas Británicas. En total se observaron más de 20 ejemplares, el triple del total del registro histórico de la especie observado hasta la fecha y también se ha documentado la presencia de un pardillo norteño, un taxón muy emparentado con el sizerín pero que habita en ambientes más boreales. El secretario del Comité de Rarezas de SEO/BirdLife, Marcel Gil-Velasco, ha destacado que esta observación en el parque de La Ciudadela de Pamplona es el primer registro en España.

   Como curiosidad, uno de estos pardillos alpinos de Pamplona estaba anillado. La lectura de la anilla determinó que había sido marcado el 14 de octubre de 2017 cerca de Cindeford, Gloucestershire (Reino Unido), lo cual supone la recuperación más meridional para esta especie.

   El informe de 2017 ha sido publicado, después de haberse sometido a un exhaustivo análisis de ornitólogos, en la revista Ardeloa de la ONG. Para Gil Velasco, a pesar de que en los últimos años ha destacado especialmente la presencia de especies africanas, cada vez más regular, en esta ocasión es necesario mencionar algunos taxones propios de ambientes fríos'.

   Además, añade que otra información del informe es la observación de un mito de la subespecie centroeuropea que mostraba caracteres indicativos de que probablemente procedía del límite norte de la distribución de este taxón. "El mito es una especie bastante sedentaria y solo las poblaciones más norteñas realizan movimientos de entidad", ha comentado.

   De este modo, al igual que en el caso del pardillo norteño, hasta la fecha no había ningún registro de su llegada a España. Este "mito" fue observado y fotografiado el 28 de noviembre de 2016 en la ciudad de Valladolid.

   En cuanto a las aves marinas, el informe expone que la presencia de algunas aves tropiclaes dejó de ser noticia en Canarias, por la reciente consolidación en el archipiélago de la especie rabijunco etéreo como parte de la avifauna canaria, el aumento en el número de citas de especies tropicales consideradas extremadamente raras hasta hace poco sí es muy destacable.

   "Observar un ejemplar en aguas canarias era un sueño casi imposible hasta hace nada, pero el sueño se ha tornado en realidad a marchas forzadas. La especie se presenta en Cabo Verde con mucha regularidad e incluso hay indicios de su reproducción en este archipiélago vecino, lo que sin duda está relacionado con el aumento de observaciones en Canarias", explica Gil-Velasco.

   También se registraron en Lanzarote ejemplares de charránes sombrío y real durante 2017, algo que según el experto es "algo inaudito hasta la fecha".

   Asimismo, añade que aunque los episodios de arribada de aves africanas precedidos de episodios de calimas son "típicos", durante ese año se detectaron "números sin precedentes" de algunas especies a lo largo del invierno.

   El informe de 2017 solamente recoge las cifras de alondra ibis: cinco ejemplares distintos, que casi duplican las cifras históricas de la especie en España. Otras observaciones que la ONG considera destacables son, por ejemplo, el correlimos grande observado en Doñana es una especie propia de la Siberia más lejana, que muy rara vez se registra en Europa.

   Es posible que el ejemplar fotografiado primero en la Punta del Malandar, Almonte (Huelva), y después en la playa de Montijo, Chipiona (Cádiz), sea el mismo que eventualmente se observa en otras zonas de Europa, especialmente durante finales de primavera y principios de verano, poniendo de manifiesto que la especie es todavía más rara de lo que indica el número de citas en el viejo continente.

   También ocurre con el corremolinos zancolín, observado en Gerona y que solo es la tercera vez que se observa en España. Es posible que el ejemplar fotografiado se haya registrado también en otras zonas de Europa a lo largo de los años, lo que da una falsa impresión de regularidad para un ave ciertamente rara. Se trata de una especie americana, de donde también proceden el cuclillo piquigualdo recogido exhausto en La Palma (segunda observación en España), y el zarapito trinador americano observado en las marismas de Santoña, también el segundo que se observa en España.

   Mientras, el alcaudón estepario se reproduce en Asia Central se ha observado por segunda vez en España, precisamente en el mismo invierno en el que se obtuvo la primera cita.

   Otra rareza es la gaviota cocinera, una especie fundamentalmente austral, aunque con una pequeña población en algunas lagunas costeras marroquíes y saharauis. El ejemplar observado en Huelva ya había sido detectado en años anteriores en el sur de Portugal, pero no fue hasta 2017 que cruzó la frontera.

   Por último, se ha referido a un "interesante" primer caso de reproducción de la corneja cenicienta en España y que se registró en el delta del Llobregat (Barcelona), después de la presencia prolongada de varios ejemplares en la zona. "Estos mismos individuos han vuelto a reproducirse durante 2018 y será interesante ver si nos hallamos ante una población incipiente o se queda en mera anécdota", concluye.

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