Una de las plantas más amenazadas del mundo es el nomevés (Gyrocaryum oppositifolium), especie española que lamentablemente carece de protección legal. - PABLO VARGAS, RJB-CSIC
MADRID, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -
Investigadores del Real Jardín Botánico, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han alertado de la urgente necesidad de priorizar la protección de los animales y plantas más amenazados del mundo, ya que a pesar de que la mayoría de especies tiene millones de años, su "final está cercano si no se adoptan medidas rápidas y efectivas para su conservación".
Así lo refleja un trabajo del profesor de investigación del RJB-CSIC Pablo Vargas, tras revisar casi 4.000 géneros con una sola especie de las floras y faunas del mundo.
Vargas concluye que la taxonomía y el tiempo de divergencia evolutiva como herramientas imprescindibles para priorizar fondos y esfuerzos en la protección de especies en peligro de extinción.
Entre otras pone de ejemplo a una de las plantas más amenazadas del mundo es el nomevés (Gyrocaryum oppositifolium), una especie española que lamentablemente carece de protección legal y que todos los años es comida y pisoteada por el ganado. La especie cuenta con dos poblaciones en todo el mundo.
En ese sentido, señala que el concepto recientemente propuesto por el RJB de 'fósiles vivientes en peligro de extinción' (ELF, por sus siglas en inglés) integra el estado de alto peligro y la singularidad evolutiva de cualquier especie de la flora y fauna mundial.
El concepto evolutivo y de conservación de los 'fósiles vivientes en peligro de extinción' se propuso hace dos años y ha sido aceptado después con interés por la comunidad científica.
Vargas ha revisado durante los últimos dos años 3.706 géneros con una sola especie de vertebrados y angiospermas para comprobar cuántos son fósiles en peligro de extinción, investigación que se acaba de publicar en la revista Frontiers in Ecology and Evolution.
El investigador señala que la revisión se realizó bajo tres criterios como son la escasez y la distribución restringida de las poblaciones, la máxima categoría de amenaza que es el peligro crítico, y una divergencia antigua de más de cinco millones de años.
De ese número estudiado, 3.706 géneros, la investigación ha determinado que 109 de esos géneros están en peligro crítico de extinción, de los cuales 57 eran ELF.
Tantos como cinco géneros ELF se encuentran dentro de la flora más amenazada de España y Portugal: chicoria hueca, margarita del Castril, náufraga, gadoria y nomevés.
"El caso más dramático es precisamente el nomevés que, con más de 25 millones de años de existencia, está a punto de extinguirse definitivamente si la Comunidad de Madrid y de Castilla y León no lo remedian antes", ha advertido Vargas.
En la revisión de estos miles de géneros, además de urgir a priorizar la conservación de todos los géneros ELF por ser estos los linajes más amenazados del mundo y representar un patrimonio evolutivo único equivalente a los cuadros más valiosos de cualquier pinacoteca, se proponen algunos patrones emergentes.
Vargas ha precisado que la taxonomía a nivel genérico es un primer enfoque fiable para identificar un ELF y después se necesitaría una singularidad evolutiva que se analiza con datos genéticos y filogenéticos.
Los datos genéticos son imprescindibles porque las características morfológicas de cada género con una sola especie: "primero, no siempre ayuda a identificar los ELF en las islas como Canarias; segundo, las especies de géneros con una sola especie tienden a estar más amenazadas que las especies promedio; tercero, la extinción parece estar sesgada en contra de algunos grupos de animales y plantas; y cuarto, los géneros extinguidos hace poco por el ser humano se encontraban en islas remotas".
Finalmente, el investigador del RJB-CSIC considera que "el enfoque ELF es un método relativamente rápido para identificar las especies de floras y faunas que necesitan protección con mayor urgencia en el mundo. Este enfoque es complementario a cualquier método científico que busque diversidad filogenética, por ejemplo, EDGE, y criterios de amenaza (IUCN)".