WWF y Greenpeace califican de "vergüenza", aunque "esperada", la vuelta a la caza comercial de ballenas en Japón

Publicado 01/07/2019 16:35:39CET

   MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Greenpeace y WWF consideran una "muy mala noticia" la salida de Japón de la Comisión Ballenera Internacional y que ha hecho efectiva con el anuncio de la vuelta a la caza de ballenas de manera inmediata.

   La noticia, aunque "esperada" para las ONG --después de que el país nipón hubiera anunciado el año pasado su voluntad de abandonar la Comisión Ballenera Internacional a partir del 30 de junio de 2019-- supone una "vergüenza" para los propios japoneses, que según aseguran las ONG, mayoritariamente están en contra del consumo de carne de ballena.

   "Es un sinsentido porque está demostrado que ya no hay mercado. De hecho tienen mucha carne de ballena almacenada en frigoríficos porque no hay demanda", ha manifestado a Europa Press la directora de programas de Greenpeace María José Caballero, que recuerda que su consumo se inició tras la Segunda Guerra Mundial por la falta de acceso a las proteínas, una época que recuerda que "solo recuerdan los abuelos".

   En todo caso, a pesar de la nueva situación, ha celebrado que el Tribunal Internacional del Mar le dijera a Japón que ya no podía, ni por motivos científicos, seguir cazando en La Antártida, de modo que la caza de ballenas se limitará a las aguas jurisdiccionales japonesas. Con la caza científica, Japón cazaba en torno a 2.000 ballenas al año, casi todas rorcuales blanco y ninke.

   Ahora, la cuota anunciada ascienda a menos de 300 ejemplares. Si bien, la zona de caza será mucho menor por lo que advierte de que el riesgo para las especies en la zona será mucho mayor.

   Caballero confía en que la estrategia de crear oferta no le va a funcionar a Japón para generar demanda porque asegura que la gente joven no quiere consumir carne de ballena.

   "Hemos trabajado muchos años las ONG, hemos denunciado la corrupción con la carne de ballena, supuestamente científica, que llegaba a los mercados y los intentos de controlar a pequeños Estados de la Comisión Ballenera Internacional para influir en las votaciones. Es una mala noticia, aunque esperada y una auténtica locura", ha concluido.

   Por su parte, el biólogo y coordinador de especies de WWF, Luis Suárez, lamenta la salida de Japón de la Comisión Ballenera Internacional porque ya no se le podrá aplicar la normativa ni las sanciones del Convenio.

   Así, dentro de ser una mala noticia, cree que los efectos de la caza de ballenas en Japón no dejan de ser preocupantes, pero confía en que sean locales y, en la misma línea que Caballero no cree que el aumento de la demanda vaya a suponer reactivar el consumo interno.

UNA "VERGÜENZA" PARA LOS JAPONESES

   "No hay consumo ni mercado y no quieren reactivar la industria, sino que se trata de una cuestión de defensa de su soberanía que ha planteado incluso usando a la Comisión Ballenera Internacional a la que ha estado presentando propuestas descabelladas", comenta.

   Así, ha asegurado que la sociedad global en general incluida la sociedad japonesa no entiende que se tenga que recurrir a matar ballenas, por lo que ha apuntado que su sensación es que no crecerá la demanda ya que es un asunto que supone "una vergüenza para los japoneses".

   Suárez cree que es una pena que Japón renuncie a mantenerse dentro de las reglas del juego internacional y asegura que WWF seguirá trabajando en Japón para tratar de cambiar la decisión.

   Sin embargo, cree que a partir de ahora la Comisión Ballenera Internacional podrá seguir avanzando en propuestas para todos los cetáceos y, "una vez superado el tema de Japón", la comunidad internacional debe dar pasos firmes para trabajar en otras amenazas para ellas como la reducción del ruido, las colisiones con buques y ferrys o las capturas accidentales ya que en la actualidad estima que unos 300.000 pequeños cetáceos mueren de forma accidental cada año.

   En España, la mayor parte de los casos se producen en Canarias, el Estrecho y el Mar de Alborán, no solo por pesca accidental sino, sobre todo, por colisiones con barcos.

   Japón ha anunciado que cazará 227 ejemplares de aquí a final de año en su zona económica exclusiva. En concreto ha autorizado la caza de 52 rorcuales aliblancos o Minke (Balaenoptera acutorostrata), 150 rorcuales de Bryde (Balaenoptera brydei) y 25 rorcuales boreales (Balaenoptera borealis).

   Al respecto, Suárez ha manifestado que aunque estas especies no son "de las más amenazadas" del mundo, las poblaciones de las aguas japonesas podrían verse afectadas. "No va a quedar casi ningún ejemplar en esa zona", ha advertido.

   Con todo, insiste en que en la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional que tendrá lugar en 2020 --se reúne cada dos años-- puedan desbloquearse distintas iniciativas para solucionar los problemas principales de las ballenas.

   "Ya no está la excusa de Japón y su caza científica. Ahora el resto de países puede dejar a Japón a un lado y empezar a trabajar en otros temas muy importantes", ha concluido.

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