ROMA, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -
La abogada de la familia de Emanuela Orlandi, la hija de un funcionario vaticano cuyo rastro se perdió en junio de 1983, Laura Sgr, presentará una instancia ante la justicia de la Santa Sede para profundizar en los análisis genéticos del ADN de unos 70 huesos extraídos el 20 de julio en el subsuelo del Colegio Pontifical Teutónico en el marco de la búsqueda de los restos de la joven.
Según ha revelado el diario italiano 'La Stampa', el experto designado por la familia Orlandi, Giorgio Portera, reclamó un análisis más exhaustivo de estos 70 huesos después de que el académico forense del Vaticano, Giovanni Arcudi, rechazase esta posibilidad debido a la antigüedad de sus estructuras.
En este sentido, la gendarmería del Vaticano, clasificó y se hizo cargo de estos restos a petición de la familia Orlandi. Solo se procederá a su análisis en caso de que el tribunal del Vaticano de luz verde.
El perito del Vaticano concluyó este domingo que no hay restos óseos posteriores al siglo XIX tras el análisis de los huesos encontrados en los osarios que se abrieron en el marco de la investigación. Según informó el Vaticano, "durante las investigaciones de antropología forense, el profesor Giovanni Arcudi no encontró ninguna estructura ósea que se remonte a un período posterior a finales de 1800".
La apertura de los osarios tuvo lugar después de que fueron abiertas --y halladas vacías el pasado 11 de julio-- las tumbas en el cementerio alemán en el interior del Vaticano en las que se creía que estaban enterradas la princesa Sofía von Hohenlohe, fallecida en 1836, y la adyacente, la princesa Carlota Federica de Mecklemburgo, que murió en 1840.
La familia pidió al Vaticano que investigase una de las tumbas del cementerio teutónico, alrededor de la cual circulan rumores en el Vaticano desde hace años. De hecho, la familia había recibido una carta anónima con una foto de una sepultura y una frase escrita: "Busque donde indica el ángel".
En el cementerio teutónico próximo a la Plaza de San Pedro, se encuentra una estatua de un ángel que sostiene una sábana con el texto en latín 'Requiescat in pace' (Descanse en paz), mientras que en la lápida hay una inscripción dedicada a la princesa Sofía y al príncipe Gustavo von Hohenlohe, que en 1857 fue nombrado arzobispo por el papa Pío IX.
El hermano de la joven explicó entonces que además de pedir la apertura de la sepultura, la familia solicitó a la Santa Sede documentos relativos al caso y la posibilidad de escuchar a algunos cardenales.
Emanuela Orlandi tenía 15 años cuando el 22 de junio de 1983 desapareció sin dejar rastro a la salida de una clase de música en la Plaza de San Apolinar, en el centro de Roma. Algunas hipótesis que no llegaron a ser confirmadas por la Justicia italiana apuntaban a que la joven podía haber sido secuestrada por un grupo extremista turco para pedir la liberación de Ali Agca, el terrorista encarcelado entonces por haber atentado contra el papa Juan Pablo II en 1981.
Otras teorías sugerían que Orlandi fue víctima de una red pedófila detrás de la cual se encontrarían altos jerarcas de la Iglesia. La Fiscalía de Roma investigó también la presunta relación del caso con la Banda de la Magliana, la organización criminal que sembró el terror en la capital italiana durante los años del plomo.