El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, durante la clausura de la Escuela de Verano de la CEE, en la Fundación Pablo VI. - Matias Chiofalo - Europa Press
MADRID 9 Jul. (EUROPA PRESS) -
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha advertido de que la "amenaza a la democracia" no viene sólo de quienes "vociferan en su contra" sino también de la "indiferencia" y el "cinismo".
"La amenaza a la democracia no viene sólo de quienes vociferan en su contra, viene también de la indiferencia y de un cinismo que si se extiende disuelve el compromiso colectivo con los valores y las prácticas que lo sustentan", ha asegurado Albares, este jueves, durante la clausura de la Escuela de Verano organizada por la Conferencia Episcopal Española (CEE), la Fundación Pablo VI y la Universidad Pontificia de Salamanca.
Durante su intervención en los cursos, que han tenido lugar esta semana en la sede de la Fundación Pablo VI, en Madrid, Albares ha indicado que "defender la democracia" significa "fortalecer instituciones sólidas y dignas de confianza, contar con una ciudadanía activa, crítica, informada y sobre todo fomentar lo que se ha hecho aquí en estas jornadas, una cultura de diálogo, de convivencia, de respeto".
En un discurso, con varias referencias al Papa León XIV, el ministro de Asuntos Exteriores ha insistido en la importancia de la defensa de los derechos humanos, la dignidad de la persona, la paz, la igualdad y la justicia social.
Según ha apuntado, en el momento actual, el mundo vive "un auténtico cambio histórico" en el que "el orden internacional está atravesando profundas transformaciones que "atacan" muchas de las certezas" sobre las que se ha "asentado la convivencia durante décadas" y que la "ponen en riesgo".
En concreto, ha precisado que resurgen "dinámicas" que se "creían superadas" como "el recurso a la guerra como un instrumento para alcanzar objetivos de política exterior, la vulneración del derecho internacional, el uso de la desinformación como arma para desestabilizar democracias y romper la convivencia, o la quiebra del compromiso colectivo con la igualdad, con la justicia social, al final con el humanismo".
Además, ha apuntado que la "presión" que hoy sufren las democracias se proyecta sobre el orden internacional a través del "cuestionamiento y del debilitamiento del multilateralismo".
"Lo vemos en la injustificable agresión de Rusia contra Ucrania, que en los últimos días está alcanzando cotas nunca vistas de sufrimiento y de muerte de civiles injustificables; lo vemos en Oriente Medio donde parece que nos encaminamos a una guerra perpetua; en Gaza o en Líbano, donde por cierto también hay que defender a todos los cristianos. Lo vemos en Sudán, una tragedia tal vez no tan presente en los medios de comunicación pero una tragedia diaria para millones de seres humanos", ha detallado.
Ante este escenario, ha abogado por asentar el futuro sobre los "valores humanistas" y, en esta tarea, considera a la Santa Sede y a la Iglesia católica española aliadas. "La Santa Sede, la Iglesia Católica, los católicos en España y en el mundo también trabajan para construir un mundo mejor", ha destacado.
También ha apostado por la defensa de los "derechos de las personas migrantes" y ha defendido "una política migratoria basada en la responsabilidad, pero también en la humanidad y en el respeto de los derechos fundamentales".