Publicado 01/10/2015 19:25CET

El cardenal Sarah ve un error escudarse en el alto número de rupturas para defender que los divorciados puedan comulgar

MADRID, 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

El prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el cardenal africano Robert Sarah, uno de los participantes del próximo Sínodo de la Familia que comienza este domingo advierte en el libro 'Dios o nada' (Palabra) de que es un error argumentar en favor del acceso de los divorciados vueltos a casar a la comunión aduciendo el alto número de rupturas, porque los divorciados que se vuelven a casar "contradicen la ley de Dios" e inducen a otros a "pecar".

"Si los divorciados se vuelven a casar civilmente se ponen en una situación que contradice objetivamente la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación", subraya Sarah citando el Catecismo de la Iglesia Católica.

Así, advierte de que es "erróneo" argumentar "que el divorcio es tan frecuente hoy en día que el escándalo ha dejado de existir" y que, por lo tanto, los divorciados en nueva unión podrían volver a comulgar porque "no chocaría" a nadie.

"Esta clase de razonamiento se basa en una comprensión errónea de la noción de escándalo, que no consiste en un impacto psicológico sino en un acción que induce deliberadamente a otro a pecar", subraya. Con esto se refiere a que los divorcios y los posteriores matrimonios civiles provocan "situaciones de pecado".

Además, vuelve a citar el Catecismo para recordar que solo el divorcio ya es "una ofensa grave a la ley natural" y que al contraer una nueva unión, aunque reconocida por la ley civil, "aumenta la gravedad de la ruptura" de forma que el cónyuge casado de nuevo se halla "en situación de adulterio público y permanente".

En África, según explica el cardenal, pese a que algunos pueblos practicaban la poligamia antes de la llegada de los cristianos, "el matrimonio monógamo e indisoluble es el centro de la existencia". Además, el matrimonio supone la alianza no solo entre los esposos sino también entre sus familias y clanes.

PREOCUPACIÓN POR MATRIMONIOS FORZOSOS

Sarah destaca que la familia africana representa "el crisol de los valores, el lugar de la transmisión de las costumbres y los principios morales", un lugar de "acogida" donde "se reserva un lugar importante a los ancianos". No obstante, también muestra su preocupación por situaciones como los matrimonios forzosos o por el avance del modelo occidental en países africanos donde, según denuncia, "se han creado ministerios centrados en la teoría de género a cambio de ayudas económicas".

Así lo explica en el libro 'Dios o nada', editado por Palabra y que ya se encuentra a la venta, en el que el periodista y autor francés Nicolas Diat pregunta al cardenal por cuestiones de su infancia, su vocación, sus estudios en Roma, su elección como obispo, sus responsabilidades en el Vaticano y cuestiones del mundo postmoderno y de actualidad.

Sarah, que fue nombrado obispo por el Papa Pablo VI convirtiéndose en el obispo más joven del mundo (32 años), habla también de los sucesores de Pedro y se detiene en la renuncia de Benedicto XVI para admitir que para él la noticia fue al principio "una decepción" pero que luego la aceptó "con confianza y serenidad".

Asimismo, se refiere al Papa Francisco y apoya su labor de sanear las estructuras. Concretamente, cree que la reforma que ha proyectado concierne a la relación de la Curia y de los miembros de la Iglesia "con el poder, el dinero y la riqueza" porque "el carrerismo, la búsqueda desenfrenada de poder, de privilegios y honores afecta a toda la Iglesia". Por ello, se pregunta: "¿Cómo negar la urgencia de la reforma que quiere Francisco?".

En cuanto al escándalo de los sacerdotes pederastas, el cardenal Sarah tacha estas conductas de "crímenes de enorme gravedad" y aunque precisa que los obispos que han ocultado voluntariamente estos casos son "una pequeña minoría", reconoce que "es indudable que su mala gestión ha hecho mucho daño a la Iglesia".

LA IDEA DE UNA MUJER CARDENAL

Entre otras cuestiones, también se refiere al papel de la mujer en la Iglesia y señala que es "lamentable" que "algunos pretendan culpar al Papa, los cardenales u obispos haciendo creer que su postura es retrógrada". Para Sarah, "la idea de una mujer cardenal es tan ridícula como la de un sacerdote que quisiera ser monja".

"Las mujeres deberían luchar para que no se utilizara y comercializara un cuerpo que es sagrado por ser templo de Dios y santuario de la vida. En la Iglesia las mujeres pueden tener un papel muy importante, empezando por el ideal más prestigioso: la aspiración a la santidad", apunta, al tiempo que dice ver "una gran arrogancia" en las reivindicaciones feministas.

Concretamente, sobre el acceso de la mujer a puestos de responsabilidad en la Iglesia, el cardenal africano dice que "no hay problema" en que una teóloga en estrecha comunión con el Magisterio colabore en un dicasterio del Vaticano pero precisa que se caería en "una inmensa trampa" si se confiase un dicasterio del gobierno romano a una mujer "por el mero hecho de ser mujer".