28 de febrero de 2020
 
Actualizado 23/10/2015 18:35:35 CET

El cartel 'Castrillo Mota de Judíos' sustituye al de 'Castrillo de Matajudíos'

Castrillo Mota de Judíos
EUROPA PRESS

   CASTRILLO MOTA DE JUDÍOS, 23 Oct. (de la enviada especial de Europa Press Laura Ramírez) -

   Una decena de judíos, entre ellos algunos sefardíes, autoridades y vecinos de Castrillo Mota de Judíos (Burgos) que hasta hace unos meses se llamaba 'Castrillo de Matajudíos', han celebrado este viernes el cambio de nombre del pueblo en un acto en el que se ha presentado el nuevo escudo de la población y se ha colocado el último indicador con el nuevo nombre del municipio.

   Algunos habitantes del pueblo, como Modesta, Manuela y Paquita cuentan a Europa Press que ellas votaron 'sí' en el referendum que celebraron el pasado mes de mayo para cambiar el nombre al municipio. "¿A ti te gustaría que dijeran que en tu pueblo se mataba a gente?", pregunta Modesta, de unos 90 años, al tiempo que Paquita recuerda el porqué del nombre.

   Por su parte, Antonio, que lleva toda su vida en Castrillo y que además es teniente de alcalde, dice que le parece "muy bien" porque hay que adaptarse a los tiempos. Para el director de Casa Sefarad-Israel --que ha ayudado a la consecución de este cambio--, Miguel de Lucas, se trata de "una batalla más ganada a la intolerancia y el antisemitismo".

   El alcalde de Castrillo Mota de Judíos, que propuso la idea, explica que siempre había pensado en cambiar el nombre y que estuvieron estudiándolo porque era un título que "no hacía honor a sus primeros moradores".

   Castrillo Mota de Judíos es un pueblo de Burgos que al menos desde el siglo XI y hasta la expulsión de 1492, estuvo habitado por judíos, concretamente la Mota, la parte más alta de la población --de ahí la denominación--. Así lo demuestran las excavaciones que están llevando a cabo desde el año pasado y que han puesto al descubierto un muro hecho de tapial y adobe, según explica el arqueólogo Ángel Palomino.

   En este yacimiento ha asegurado su apoyo la concejala de Cultura de Castilla y León, María Josefa García, que ha definido este cambio de nombre como "un paso más en la convivencia y el respeto". Además, ha anunciado que van a abrir un nuevo sistema patrimonial en la comunidad, 'El Sefardí en Castilla y León', en el marco del cual van a trabajar con los 20 ayuntamientos que cuentan con restos arqueológicos en Castilla y León.

   A esta propuesta, se suma el Centro de Interpretación de la Cultura Sefardí impulsado por el propio pueblo y que pretende mostrar a todos los peregrinos del Camino de Santiago que hagan una parada en Castrillo Mota de Judíos y a todos los visitantes el legado que dejaron estos moradores durante la Edad Media.

   El acto con motivo del cambio de denominación ha comenzado con el descubrimiento del nuevo escudo del pueblo y con la intervención de las autoridades.

   Así, el embajador de Israel en España ha afirmado que "la historia de este país no puede entenderse sin la contribución de los judíos" y ha invitado a españoles e israelíes a recuperar este pasado común para así contribuir a "estrechar los vínculos culturales, económicos, turísticos y la amistad entre Israel y España".

UN SITIO MEJOR

   Por su parte, el presidente de la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE), Isaac Querub, ha destacado la "valentía" del alcalde y de los lugareños porque con este esto gesto "hacen de Castilla y León y de toda España un sitio mejor". Asimismo, ha agradecido la presencia del embajador de Israel y ha subrayado que ellos también están "con Israel".

EL PRIMER BEBÉ ABULAFIA EN 5 SIGLOS

   El participante más joven del acto ha sido Joel, un bebé de 11 meses, el primer Abulafia (apellido sefardí) nacido en España en más de 500 años, desde que los judíos fueron expulsados en 1492. Joel asistía al evento en brazos de su madre, Alejandra Abulafia, que cuenta a Europa Press cómo convenció a su marido, que se apellida Fernández, para poner al niño su apellido antes que el de él.

   Los antepasados de este pequeño emigraron a Turquía y Uruguay y su madre, Alejandra Abulafia, nació en Uruguay. De su padre, le viene el arraigo a España por su apellido y de su abuela y de su madre, "el sentimiento de añoranza por Sefarad". "Mi abuela hablaba el ladino y cantaba coplas españolas", recuerda.

   Movida por esa nostalgia, hace siete años, Alejandra decidió viajar a España por un tiempo y recorrió el país con la mochila a la espalda, atravesando las ciudades de donde, según le contó su familia, eran los tatarabuelos de sus tatarabuelos. "Sentí que caminaba sobre las huellas de mi familia 500 años después", cuenta emocionada.

   Sin embargo, lo que comenzó como una visita para recopilar datos y escribir un libro, se convirtió en una estancia permanente. Y con el nacimiento de su hijo siente que ha "cerrado el círculo".

   Ahora, su nuevo propósito es adquirir la nacionalidad española y lo va a hacer a través de la nueva Ley para la concesión de la nacionalidad a los judíos sefardíes, que para ella es como "la cerradura de la puerta en la que entra esa llave que se dice que conservan algunos judíos sefardíes".

   Precisamente, sobre la Ley se ha pronunciado el diputado del PP Gabriel Elorriaga, que ha contado cómo la redacción de esta norma les ha servido como "excusa" para demostrar en el Congreso y en la sociedad hasta qué punto está presente la "impronta" judía en España.

JUDÍOS VENEZOLANOS

   También ha viajado desde Venezuela para asistir al evento el expresidente del Museo Sefardí de Caracas (Venezuela), Abraham Botbol, nacido en España, concretamente en Ceuta. Sus antepasados se asentaron en Marruecos tras la expulsión y él acabó viviendo en Ceuta, donde hizo el Servicio Militar, y después en Suiza donde se graduó.

   Ahora vive con su mujer en Venezuela, donde residen unos 13.000 judíos y han viajado hasta España para acudir a este acto con motivo del cambio de nombre, un hecho que considera "maravilloso" porque cree que ningún pueblo tendría que tener un nombre ofensivo.

   Botbol cuenta que en Venezuela la comunidad judía es "importante" dentro de las comunidades judías de Latinoamérica aunque su número se ha visto reducido en los últimos años porque algunos jóvenes judíos se han marchado a trabajar al extranjero.

   El Museo Sefardí de Caracas, del que era presidente hasta el pasado mes de febrero y que ahora está presidido por Abraham Levy, aglutina piezas únicas conservadas durante siglos por los descendientes de judíos sefardíes, libros en ladino y cuadros pintados por artistas judíos de Venezuela.

   Todos estos objetos recuerdan a ese pueblo que tuvo que marcharse de España pero que "no guarda rencor" por la expulsión sino "amor" por el país. Precisamente, Botbol afirma que casi todos los sefardíes venezolanos --muchos de ellos con orígenes en Melilla-- se plantean adquirir la nacionalidad española por medio de la nueva Ley, una norma que consideran "un regalo" aunque "luchado".

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