Greenpeace denuncia el impacto climático de las grandes fortunas. - GREENPEACE.
MADRID 10 Jun. (EUROPA PRESS) -
La "deuda climática" del 0,01% más rico del mundo equivale al sueldo de toda una vida de un millón de trabajadores españoles, a 105.000 conciertos de Bad Bunny en el Metropolitano de Madrid con lleno absoluto o a la financiación climática global necesaria para los países del Sur Global. Así se desprende del informe 'La deuda climática de los ultrarricos: el coste de la riqueza extrema' de Greenpeace.
Según la organización ecologista, las mayores fortunas del mundo --unas 800.000 personas con un patrimonio neto por encima de los 38 millones de dólares-- generan un daño climático valorado en un billón de dólares. La razón principal son sus inversiones financieras en actividades económicas altamente contaminantes y sus estilos de vida con elevadas emisiones con el uso de jets privados o yates.
El informe define la "deuda climática" como el coste económico de las emisiones en exceso de quienes han superado con creces el límite individual permitido para evitar que el planeta se caliente más de 1,5 °C.
El análisis, basado en los datos y estudios existentes, rastrea la responsabilidad ecológica tanto del consumo directo como de las decisiones de inversión y la propiedad de capital de los sectores con mayores ingresos y riqueza cubiertos.
Para Greenpeace, el aporte "más novedoso" del informe es mostrar que la deuda climática por propiedad de activos "es incluso mayor a la del consumo en todos los grupos analizados y especialmente en la cúspide de la pirámide de la riqueza". "Esto señala que la responsabilidad climática viene determinada principalmente por la propiedad de activos y la asignación de capital, ha argumentado la entidad.
Ante estas conclusiones, el portavoz de Greenpeace España y Portugal, Carlos García Paret, considera que "gravar a los multimillonarios por el impacto real de sus inversiones fósiles y sus estilos de vida altamente contaminantes no es una medida radical, sino un paso justo y necesario para una acción climática más justa e integral y un medio de disponer de los recursos necesarios para mejorar el transporte público, tener viviendas dignas y sostenibles, comer sano, salvar el campo y proteger los ecosistemas de los que dependemos".
Greenpreace considera la responsabilidad climática se concentra en "los ultrarricos que están en unas pocas jurisdicciones del Norte Global, incluída España, mientras que las personas más vulnerables del Sur Global sufren la mayor parte de los daños sin disponer de los recursos necesarios para adaptarse".
Para la entidad, el informe sugiere que la deuda climática del 0,01 % más rico del mundo sería de una magnitud similar a las necesidades actuales de financiación climática a nivel mundial. Sin embargo, también señala que la deuda climática "no se plantea como una obligación fiscal directa ni fija tipos impositivos".
Este estudio recuerda que el marco actual de las políticas climáticas se centra principalmente en las emisiones derivadas de la producción y el consumo, "mientras que pasan por alto en gran medida las emisiones vinculadas a la propiedad de la riqueza, los activos financieros y las carteras de inversión de los ultrarricos".
Por ello, Greenpeace aboga por una "total implicación" de los gobiernos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cooperación Fiscal Internacional, como plataforma global clave para luchar contra la elusión fiscal y los flujos ilícitos, "asegurar la asignación de derechos impositivos y la distribución equitativa de ingresos entre países y hacer que las empresas más contaminantes y los ultrarricos paguen al nivel de su responsabilidad".