Uno de los vagones del Iryo accidentado en Adamuz es transportado por una grúa, a 23 de enero de 2026, en Audaz, Córdoba, Andalucía (España). Los trabajos en la zona del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) continúan hoy centrados en la retirada de l - Europa Press
MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -
El respeto a las personas afectadas y a su dignidad debe conducir el discurso informativo a la hora de informar sobre catástrofes con víctimas mortales como los recientes accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona).
Así lo explica a Europa Press la directora del Máster en Comunicación Corporativa de UNIR, Begoña Gómez Nieto, quien sostiene que una de las características más importantes a la hora de comunicar en situaciones de comunicación de crisis como lo es una tragedia con víctimas mortales, es la "precaución y la veracidad a la hora de facilitar datos".
En este sentido, la experta explica que "es bastante común caer en el error de querer ser los primeros a la hora de dar la noticia, y a veces los datos no están lo suficientemente contrastados", cayendo en la precipitación. "Un dato erróneo en momentos tan delicados como estos, puede generar mayor confusión", avisa.
Para garantizar que el rigor prevalezca sobre la urgencia y la presión de la inmediatez, Gómez Nieto recomienda "confirmar hechos frente a suposiciones, evitando siempre el sensacionalismo y la exageración". "Esto no va a ayudar a comprender mejor lo que ha pasado", advierte.
Esta cuestión, según apunta la responsable del Máster en Comunicación Corporativa, va unida "a la responsabilidad social que deben tener un medio de comunicación o un periodista, teniendo en cuenta las posibles consecuencias del mensaje". "El respeto a las personas afectadas y a su dignidad debe conducir el discurso informativo", defiende.
Preguntada sobre cuáles son las líneas rojas que los medios nunca deberían traspasar al informar sobre accidentes, atentados o desastres con víctimas mortales, especialmente en titulares y rótulos, Gómez Nieto vuelve a poner el foco el "respeto" a los afectados y destaca que "son lo primero de todo".
"Evitar informaciones no confirmadas, y el sensacionalismo, que parece que vende más. No procede y no son momentos para jugar con este asunto, es algo muy serio. Si somos transparentes, seremos más creíbles, son momentos de enorme incertidumbre y confusión, no creemos alarmas innecesarias", manifiesta.
Respecto a cómo informar en redes sociales, la experta en comunicación recomienda "priorizar mensajes breves, pero responsables" e insiste en que "no procede disfrazar o fomentar bulos o informaciones sin contrastarlas antes".
"Es fundamental poner en contexto y, en este sentido, la coordinación entre medios y fuentes oficiales refuerza la coherencia del relato", declara Gómez Nieto, al tiempo que agrega que "reconocer las incertidumbres de forma explícita, contribuye a generar confianza". "Así se informa con rigor sin alimentar el pánico ni las 'fake news' que tanto daño pueden causar", subraya.
Sobre los criterios deberían aplicarse para decidir si se publican o no imágenes o escenas de alto impacto emocional, opina que "debe evaluarse desde criterios éticos y no solo informativos". "Tampoco conviene banalizar el sufrimiento y por supuesto, respetar la protección de menores. También conviene analizar si la difusión de estas imágenes puede entorpecer investigaciones o procesos judiciales. En caso de duda, la prudencia y la responsabilidad profesional están por encima de todo", afirma.
En cuanto a las ventajas del uso de la inteligencia artificial (IA) en la cobertura informativa de crisis y sus riesgos, la experta explica que la IA generativa puede aportar "muchos beneficios como la agilidad para analizar enormes cantidades de datos, detectar tendencias o la evaluación y monitorización de redes sociales, detectando los bulos".
Sin embargo, advierte de que el uso de IA generativa plantea "riesgos graves para un aspecto crucial en este tipo de situaciones", entre los que destaca "la credibilidad informativa". "Los deepfakes y las imágenes manipuladas pueden introducir desinformación y en muchas ocasiones es difícil su detección. Por eso, la IA debe ser una herramienta de apoyo, que debe emplearse de modo ético y con espíritu crítico. No debe ser un sustituto del criterio periodístico en ningún caso", detalla.
En general, opina que las redacciones y los gabinetes "aún no están plenamente preparados para detectar y frenar el uso malicioso" de la IA en situaciones de emergencia y que "es necesaria una formación específica en verificación digital avanzada, detección de deepfakes debido a la velocidad a la que se mueven y avanzan estas herramientas".
"Sería interesante la existencia de protocolos claros para saber cómo actuar en casos de crisis tecnológicas. Pero esto, no es sólo responsabilidad de los medios o periodistas, es necesario la coordinación entre periodistas, comunicadores, técnicos y juristas. Y, por supuesto siempre, siempre con la supervisión humana de una persona cualificada", concluye.